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22
Marzo
2009

Todo el mundo es bueno

Hola, amiguitos, si aún siguen ahí, bienvenidos a nueva parrafada sin sentido de sus maestros de la red (webmasters) favoritos en el ámbito de los blogs en castellano con fondos diagonales rosas y amarillos y perritos y botones lanzacabras en la barra lateral. Nos enorgullece ser los mejores de nuestra categoría. Sin duda saben ustedes quien era Jade Goody aunque tal vez no la conozcan tanto por el nombre como por su reciente agonía mediática. Exconcursante de Gran Hermano inglés, del Gran Hermano V.I.P. inglés y de su homólogo indio, ha muerto hoy a causa de un cáncer cervical y su correspondiente metástasis.
Antes de continuar y con el fin de evitar que todas aquellas personas que puedan entrar aquí por casualidad o aquellos de ustedes que aún no se hayan dado cuenta que somos unos sociópatas en potencia se nos echen al cuello en los comentarios acusándonos de insensibilidad galopante, déjennos exponerles una pequeña reflexión que nos llevamos planteando desde aproximadamente el diecinueve de marzo de mil novecientos noventa y ocho (19/03/1998): tener una enfermedad terminal no le convierte a uno en mejor persona.

Fríannos a negativos
Martillo de orejas también llamado martillo galponero

Martillo de orejas también llamado martillo galponero

Sin ir más lejos, hace algunos días leiamos en uno de esos blogs que hay que frecuentar de vez en cuando, so pena de ser un desgraciado y un infraser, que su autora, tras explicar parte de la vida y obra de la cancerosa concursante, disertaba acerca de sus ocultos sueños de asesinar a Jane Goody y asumía en el mismo escrito que era culpable de incorrección política. Pues nosotros le queremos contestar y aconsejar a modo de apoyo rosado que lo que le pasa es que tiene razón: un enfermo de cáncer puede ser un cabrón y nosotros deberiamos ser lo bastante maduros como para decirlo sin arrepentirnos.
Imaginen el caso equivalente español, con uno de estos seres odiosos y vulgares hasta la nausea que tanto frecuentan los platós de Telecinco y Antena Peich vendiendo sus miserias como canto de cisne. Imaginen por ejemplo a Aída Nízar o a Violenta Santander dando penita a cambio de cuatro (4) putos duros.
Lo peor del caso, de todos modos, no es que una de estas personas de ínfima calidad humana, estas gentes que si hubiese una tienda de humanoides las venderían en una regentada por chinos sin haberles quitado las rebabas del alma, se dediquen a arrastrarse por el papel couché dando el coñazo hasta el fin de sus días. Allá ellos con su privacidad. Lo más lamentable es como siempre esta actitud periodística que va de la misercordia inmerecida a morbosidad obscena. Pero lo peor de todo, lo peor de todo es que nos imaginamos a la media luna de cotillas en frente del enfermo o enferma diciendo gilipolleces como “con estos quilitos que has perdido se te han puesto los labios mu bonitos”… Lo vemos clarísimo: ahora sabemos que el título del programa ¿Dónde estás corazón? es porque en realidad no tienen uno, como el hombre de hojalata. Ni alma tampoco.

"Donde estás corazón" les desea la muerte y la perdición

Jaime Cantizano en mefistofélica pose con sus esbirros, posiblemente planeando absorber su alma a través del televisor