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22
Junio
2005

Legend’s Snack – Falafel

archivado en en la categoría Semos lo que Comemos

Hola hola hola, melenuditos lectores de Lametones. ¿Cómo se encuentran esas tripitas crecientes que atesoran entre el pecho y el pubis? Esperemos que bien porque hoy, como podrán deducir de la imagen que ilustra el artículo a la derecha (–>) de sus pantallas, toca una nueva Crítica de Mierda de su pareja de webmasters ibicenco-catalana favorita.
Por cierto, que los dos (2) Mostros del Amor nos propusimos como meta hacer un (1) Semos lo que Comemos a la semana y llevamos un total de veintitrés (23) en un periodo de año y medio. El objetivo cumplido, lo que se dice cumplido, pues no; pero nosotros estamos contentos igual, ¿eh?

A Fela la lefa
Puede que haya alguno de ustedes que a estas alturas de invasión cultural ultra-mediterránea todavía no conozca el maravilloso y equilibrado manjar de origen otomano falafel. No es que queramos hacer proselitismo de la gastronomía árabe, aunque bien conocida es nuestra afición a ella, pero el falafel reune múltiples cualidades para poder alzarse como rey de los establecimientos de comida rápida jamalají. Sencillez extrema podría ser una de ellas, dicho alimento no es más que una pasta de garbanzos, ajo y especias en forma de bolas croquetiles con un sabor francamente bueno, suave y duradero.
Con estos cósmicos precedentes, comprenderán ustedes que se nos saltasen los ojos de las órbitas cuando vimos en nuestro comercio pakistaní habitual un snack cuyo sabor decía ser el del falafel. ¡Qué ingenio, qué mixtura de culturas! Occidente fagocita selectivamente lo mejor de Oriente y nos lo trae en forma de lo que más nos gusta a los paises poderosos y ricos y blancos: la patata frita.
En realidad, harina de garbanzos horneados.
Han leido bien, ñiños y ñiñas, la empresa Grefusa bajo el grandilocuente pseudónimo de Legends of Snack, ha pensado que era buena idea hacer émulos de Chetos con sabor a falafel a partir de harina de garbanzos. Cabe decir que el sabor original no está muy conseguido, nada conseguido, ni por asomo… esto, que podría ser una gran decepción, se compensa con el agradable sabor del producto, un especiado aroma y una textura crujiente y apetitosa. Una gran mierda alimenticia, proclamamos a los cuatro (4) vientos; de tal forma que no hemos dudado ni un ápice a la hora de comprar un ejemplar de cada una (1) de las tres (3) variedades restantes de The Legends of Snack: Curry, Dragon y Pappadams. Sin duda una forma divertida, exótica y original con la que castigar sus ya de por si sedientos paladares en estos días estivales, chavales.

24
Mayo
2005

Doritos Capoeira

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¡Hola hola hola, druguitos del amor! Cómo les va, podriamos decirles … pero para qué preguntarlo, si nos importa un comino. Por cierto… ¿qué es un comino?
Ejem… Empecemos de nuevo…
¡Hola hola hola, druguitos del amor! Nos van a perdonar pero esta semana estamos muy liados entre tintes orgánicos y Linuxes cuánticos y nos habiamos propuesto dejarles un par de articulines breves aunque bonitos para que no nos echasen de menos. Pero cuando vimos anunciado en la gran pantalla el producto que hoy les traemos nos vimos impelidos a abrir la persiana de la sección que nos traerá la ruina física, moral y gástrica: Semos lo que Comemos, aka Crítica de Mierda.
Ya les avisábamos la semana pasada que tuvieran cuidado al salir a la calle, que Carlinhos Brown les estaba esperando metafísicamente detrás de cada esquina. Y con él toda la comparsa de joventud bras(il)ófila, a quienes profesamos un Amor indescriptible como ya quedó patente en su día en este artículo de Lametones de Amor. Pues bien, aunque les pueda parecer extraño entre toda la fatuidad del comportamiento humano, la moda carioca no ha sido flor de un solo verano, ¡¡no!! Cuando pensábamos que todo lo que tenia que llegar de Brasil (fumbolistas aparte) ya lo había hecho, aparece lo que a nuestro ilustre parecer es la perversión definitiva e irreversible del mundo de los totopos: Los Doritos Capoeira.


Un limón y medio limón… y al final se tiró por un puente.
Por qué osamos hacer esta aseveración tan rotunda. Porque los Matutanos han dado un paso sin retorno en la evolución de los snacks de maiz frito y conformado en forma de triángulo. Ya nada volverá a ser lo mismo a no ser que acontezca un cataclismo; pues el mundo de la fruta (han oido bien: fruta) ha entrado en la categoría de saborizantes para patatas y otras mierdas. Concretamente, al sabor de Brasil le han adjudicado la esencia de lima; los Doritos Capoeira son Doritos sabor LIMA, ¡¡LIIIMMMAAAA!!
¿Comprenden ahora por qué teniamos que hacer este artículo? Era nuestro deber como personajes de ficción comprarlos, consumirlos y deleitarnos en tan extraño producto. Así pues, extasiados por el espíritu de Huitzilopotchli, decidimos llevarnos un paquete a casa; ¡y qué paquete!, como diría José Manuel Parada. Han decorado la típica bolsa de Doritos con una “jamona” retro-ochentera del sambódromo yonki de Rio de Janeiro sobre el verde y el amarillo de la bandera brasileña. En una (1) palabra, innovador. Abrimos la bolsa y, ¡oh, sopresa!, un efluvio muy familiar inundó nuestras fosas nasales, e inmediatamente convenimos que se trataba del aroma del polvorón de limón. No parecido, no; el mismo aroma del polvorón de limón, exactamente igual, como recién salido de una caja de La Estepeña. ¿Qué decir del snack en sí? Pues… que sabe raro; mal no, raro, ácido, casi amargo pero con un punto salado. Además carece del polvillo radiactivo anaranjado tan característico en las otras especies de Doritos, lo cual representa una mejora cualitativa, todo sea dicho.
Ahí queda eso, amiguitos, sólo esperamos que se animen a disfrutar de los extraños, marcianos, Doritos Capoeira acompañados de una Schweppes. A ver si les gustan. Boa Viagem.

2
Mayo
2005

Koh-Kae

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Hola, hola bollitos. Hoy venimos cargados de Amor para saciar sus hambrientos corazones en lo que supone una nueva entrega de la sección que acabará llevándonos a la tumba, Semos lo que comemos. El manjar que les traemos hasta aquí no es uno más de los que aparecen publicitados a bombo y platillo como lo último en desnutrición y acaba a los dos (2) dias en la sección de ofertas del supermercado. La delicia de la que les haremos participes es sin duda uno de las mierdelecias favoritas de los Lamedores. Un producto que merece un lugar de honor en nuestra despensa, una maravilla de la ingenieria alimenticia, el consumible más exportado de Tailandia: Koh-Kae, los cacahuetes con sabor a coco.
Bien conocida es nuestra afición a vagar sin rumbo por los establecimientos de comida asiática, generalmente en busca de una sopa instantanea que llevarnos a la boca. Un soleado día, en uno de esos peregrinajes por el extremo oriente alimenticio una poderosa presencia en forma de bonito bote metalico multicolor llamó nuestra atención. Ahí estaban los Koh-Kae, diciendo cosas tan sugerentes como ‘Peanuts coconut cream flavoir’ o ‘Non stop crunchy’,… ante tal despliegue de medios de seducción, ¿quién podria resistirse a tal provocación para el paladar?

Koh-Kae means wild-man!
Empecemos por la fachada, por la cara visible del snack. El envase de Koh-Kae es simplemente perfecto, con esos vivos colores, el aire retro que le da la tapa de plástico, las palmeras de fondo y sobretodo el muñeco karateka con gafas de sol que, como no, es la imágen de la marca. Una virguería que además de evocar poderosamente a las portadas de los Toy Dolls, puede servir como funcional bote-lapicero o estuche para su consolador favorito, sobre todo el bote de Koh-Kae tamaño king-size.
Al desprecintar nuestra recién adquirida lata podemos contemplar, embargados de éxtasis lúdico-alimenticio-disfuncional, la simétrica belleza de todos y cada uno de los cacahuetes. Hay algo hasta maléfico en la perfección de las redondeces, la suavidad de las curvas y la homogeneidad de las texturas de este snack, que casi resulta ser la idea platónica, perfecta, la sublimación del fruto seco frito en harina. Para que se hagan una idea, un símil adecuado y evidente serían los conocidos por todos m&m’s; sustituyendo la capa de caramelo y chocolate por una de harina tostada. Los Koh-Kae resultan agradablemente adictivos y, aunque parezca que vaya a ser justamente lo contrario, no son pesados para la tripota… En el sentido de la digestión, queremos decir; porque si les explicásemos las calorías que contiene esta bomba para las arterias se les caerían sus marcapasos al fémur.
Cabe destacar, sin embargo, que cuando probamos esta delicia rara por primera vez nos esperábamos una cosa completamente diferente. El anunciado ‘Sabor a crema de coco’ auguraba y sugería un aroma dulce y tropical; y desde luego no es ésta su faceta característica, pues el coco brilla por su ausencia total y absoluta. Y sin embargo, pese a esta pequeña pega, les queremos recomendar que dejen de lado los Eagle Snacks y abracen la cultura oriental con las deliciosas y hermosas latas de Koh-Kae .

13
Abril
2005

Príncipe Turroncete

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¡Hola, niños, Semos lo que Comemos ya está aquí! Disculpen nuestra tardanza pero había asuntos urgentes que requerían de toda nuestra atención lametoniense y hemos estado postergando este articulín para nuestra sección lúdico-alimenticia más de lo que hubiésemos deseado. Tanto nos hemos retrasado que, una vez más, les reseñamos un producto que ya NO pueden adquirir en las tiendas, ano ser que rebusquen ustedes en la estanteria más sospechosa y cubierta de polvo de algún supermercado pakistaní. Nosotros lo encontramos hace algunos dias por casualidad, ahí, camuflado como un paquete más de todos los que se amontonan en la sección galletil del súper.
Y es que una cosa es cierta, amores, hay demasiados tipos de galletas en el mercado y los derroteros que se están tomando para innovar en este competitivo sector se han convertido, cuanto menos, en perversos. Si no juzguen ustedes mismos: Galletas Principe Turrón.

La perversión de la Galleta Principe.
En los últimos años a la sombra de la clásica y riquísima galleta de chocolate más aristócrata, se han ido generando una serie de subproductos con mayor o menor acierto. Ahí tienen las Principe bañadas de chocolate, los Medallones de Principe, los Principe barquillos y un sinfín de meriendas ideales para el ñiño de hoy en día. Pero el hecho de hermanar turrón y galletas e intentar venderlo como una evolución más de la Galleta Principe de toda la vida, es un acto de terrorrismo alimenticio en toda regla.
En cuanto al tema del envase, por todos es sabido que dicho Principe tiene desde siempre un marcado tono modosito. Pero es que ahora, pasado por el tamiz del CGI, da verdadero pánico. Miren que pintas de metrosetsi mefistofélico tiene mientras sostiene la barra de turrón…

Probando el Hardcore
Nada más abrir el típico envase cilíndrico se materializa ante nosotros un evocador aroma a Navidad nada saludable. Sobretodo teniendo en cuenta que estamos consumiendo un producto pensado para alegrar la Noche Buena, no para amenizar los primeros brotes de alergia primaveral. A primera vista parecen inofensivas, las galletas con la cara del Señor de Beukelaer son las mismas que en su versión original. Pero el relleno, contiene toda la maldad del turrón de Jijona reconcentrado y enriquecido con estabilizantes de última generación. Para describirles el engrudo que asoma entre las dos galletitas nos citaremos a nosotros mismos y les diremos que el color y la textura podrían llegar a recordar a esa especie de pseudoalmendra grandota rellena de crema chunga y recubierta de galleta que elabora Doña Jimena y que aparece en nuestras casas en épocas navideñas.
Si a esto le sumamos una (1) galleta María por cada lado obtenemos un producto prácticamente intragable, en el más literal de los sentidos. La pasta que se forma en nuestras bocas absorbe cual esponja toda la saliva de la que disponemos, formándose un engrudo inmasticable; haciendo, consecuentemente, que desistamos de nuestra merienda principesca a la segunda o tercera (2ª ó 3ª) galleta. Sólo para paladares atrevidos, amantes de la empalagosidad navideña y/o perros famélicos. Ni siquiera dan ganas de destapar la galleta y chupar la crema turronosa del interior.
Si después de estas nauseantes opiniones todavía les apetece probar las Principes Turrón les recomendamos que se den prisa en hacerlo, ya que la fecha de caducidad más favorable que logramos hallar era para el 04/2005. Eso sí, piénselo dos (2) veces.

9
Marzo
2005

Danet BatiFresh

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¡Hola, niños y niña(s) del Amor! Hoy les traemos bajo el brazo, en la axila peluda, una nueva tonterida de la sección que más nos gusta, la que nos da para comer: Semos lo que Comemos. Y ya les adelantamos en este primer párrafo que la guarrerida de hoy, el Danet BatiFresh, a algunos les gustará y a otros les dará nauseas hasta en las rótulas, ¿no es increible lo diferentes que son las personas? ¡Los hay hasta negros! ¡Y amarillos! Qué locura…

Debemos recordarle, querido lector, que ahora las natillas se llaman Danet. Por lo que el producto bien podría haberse llamado Natillas BateFresco y hubiese sido más aclaratorio para ancianos, amas de casa y para todo el público en general. ¿Y esto triunfa?, nos preguntamos los amorosos wetmasters del Amor. Pues se ve que sí, porque lo que nos costó encontrarlo en el supramercado fue una Odisea que rianse de la de Homero. Tras varias semanas de extrema vergüenza, preguntando a las cajeras y rebuscando por los pasillos refrigerados, nos dimos por vencidos, rendidos ante la adversidad del vacio BatiFréshico. Pero, ¡oh, santas chichinas!, qué maravilla cuando ayer mismito, entre el Dan’up y el Danacol, hayamos agazapado un pack de tres (3), con su cartoncito y su mascota imbécil en 3D.
Cabe destacar este aspecto del engendrito de Danone, la mascota es una mierda; como viene siendo habitual desde que el Tigretón se hizo rapero. Pero este, es… es una especie de mini-botella naïf de BatiFresh, cuya frase estrella y eslogan es “Batir y a Merendar”. Y claro, si a ustedes un engendro en CGI les sugiriese tal entretenimiento, ¿qué harían? Pues hacerle caso, como nosotros. ¿O no?
Una vez en casa nos dispusimos a examinar el pack de tres (3) con mayor detenimiento. La innovación que nos brinda Danone con este producto es que en este batido de chocolate con leche, podemos ver ambos a la vez separados en fases. Esto se supone que tiene que provocar dos (2) efectos perpendiculares entre sí y que suponen la grandeza del BatiFresh.

1.- La madre puede ver que lo que se está enchufando su hijo lleva leche, que alimenta un montonazo y más. Por lo tanto ya se puede ir a creparse el pelo tranquila, que su hijo está creciendo con un esqueleto poderoso e hipercalcificado. Esto lo sabemos por el anuncio, que conste.

2.- El niño, por su parte, se puede divertir batiendo y agitando hasta la nausea, y ver como las maravillas de la física y la entropía hacen que el choco se mezcle con la leite. También le servirá como entrenamiento para hacer pajas (o viceversa).

¿Pero por qué tanto odio? ¿Acaso no estaban bien juntitos la leche y el chocolate en el resto de batidos de leche con chocolate? ¿Acaso el OKEY no estaba OK (< -- chiste de Amanda)? Nosotros ya veiamos que se separaban un poquito, si dejas un Cacaolat un par de días en reposo, pero no sabiamos que se pudiesen llevar tan mal. Y quién tiene la culpa de esta separación, de este desamor; pues la respuesta es obvia, pequeños ignorantes, los tensoactivos y los aglutinantes. No les queremos aburrir con este tema. Aunque podriamos… no se crean que es por incapacidad.
Y ahora en serio, no entendemos cómo demonios puede llegar a creerse una persona con ojos funcionales que la fase superior del BatiFresh es “leche”, sin más. Si tuviesemos que atribuirle alguna naturaleza quizás sería un híbrido entre leche desnatada de baja graduación (¿del DIA?) y el aguilla de la lefa. Y bueno, lo mejor de lo mejor es el aspecto del chocolate y de la interfase que forma con la parte blancuzca, entre nauseabundo y vomitivo. Una vez batido con fruición y destapado podemos ver una saludable espuma iridiscente, con las partículas de chocolate en pleno proceso de emulsión; muy bonito. El sabor y la textura son fruto de gran controversia en LdA. Lo más objetivo que podemos decir es que sería el resultado de minipimmear una natilla de chocolate en un vaso de leche con un par de cucharadas de azúcar, hasta adquirir la textura del cemento porlan a medio fraguar. Juzguen ustedes mismos lo que les sugiere tal mezcla. ¡Una gran mierdelicia!

24
Febrero
2005

Pim’s con Mousse de chocolate

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Hola niños. Volvemos hoy para endulzarles la vida con una nueva entrega de Semos lo que Comemos. Y hoy, Amorosos, les aseguramos que la delicatessen que les tremos saciará sus bonitos paladares ansiosos de azúcares.
Las galletas Pim’s no serán a estas alturas unas desconocidas para ustedes. Ese trocito de bizcochito redondo cubierto de una bella capa de chocolate que esconde el sabroso corazón de mermelada se ha hecho, sin duda, un lugar en nuestras meriendas y desayunos. Pero es que los magnates de Lu (empresa del grupo Danone, como no), insaciables ante su sed de acumular fortuna, no se han conformado con cambiar el sabor del relleno por el de una confitura de gusto más exotico. Dando un paso adelante para adentrarse en el empalagosamiento más ferviente y con expectativas de culminar la cima del hipercalorismo, han tomado la sabia decisión de rellenar este manjar con una suave mousse de chocolate. Convirtiendolo así en una pequeña joya de bollería selecta y consiguiendo todo un récord en lo que a contenido de chocolate por galleta se refiere: un sesenta y uno por ciento (61%).

Caja vacia de Pim's

Es de agradecer además, que en esta ocasión no se intente vendernos el producto como algo bueno para nuestra salud. En este caso ni lo han enriquezido con vitaminas, ni le han añadido omega-3 , ni han incluido en su nombre bellos adjetivos como prebiótico, probiótico y/o macrobiótico
Las Pim’s con Mousse de Chocolate son lo que parecen. Una auténtica bomba calórica llena de estabilizantes y conservantes, en forma de tierno y esponjoso bizcoho cargadito de chocolate suave, el de la mousse, y negro y crujiente el de la cobertura.
Debemos avisarles, niños, que estas galletitas son sumamente adictivas y que es fácil acabarse el paquete en un pis-pas, lo que conduce irremisiblemente a un estado de pesadez y saciamiento estómacal elevado. Así que ya saben, consúmalas pero con precaucion. Que no serian los primeros que empiezan con un inocente mordisquito al dulce y acaban haciendose una web para cantar su grandeza al mundo.

Casimiro ama las Pim's

12
Enero
2005

Pastelitos de costo y nueces

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¡Hola, caramelitos! Hoy les traemos bajo el brazo uno de esos infames post de Lametones de Amor con letra de canción. Pero no se nos asusten, amorosos, que esta vez no será ni de Yulio, ni de los Azucarillo Kings, ni de Juanito Valderrama; sino de unos artistas internacionales con prestigio a nivel mundial.
Los Tool, sí. Sin embargo les recomendamos efusivamente que, ya que son tan modernos y tan molones, se bajen la canción y la escuchen antes de prosegir con este poste. Vale la pena, y de paso decimos que este comentario se hace extensible a casi todo lo que hacen los Tool.

Die Eier von Satan

Huevos de gallinaEine halbe Tasse Staubzucker
Ein Viertel Teelöffel Salz
Eine Messerspitze türkisches Haschisch
Ein halbes Pfund Butter
Ein Teelöffel Vanillenzucker
Ein halbes Pfund Mehl
Einhundertfünfzig Gramm gemahlene Nüsse
Ein wenig extra Staubzucker
… und keine Eier

In eine Schüssel geben
Butter einrühren
Gemahlene Nüsse zugeben und
Den Teig verkneten

Augenballgrosse Stücke vom Teig formen
Im Staubzucker wälzen und
Sagt die Zauberwörter
“Simsalbimbamba Saladu Saladim”

Auf ein gefettetes Backblech legen und
Bei zweihundert Grad für fünfzehn Minuten backen und
KEINE EIER!

Bei zweihundert Grad für fünfzehn Minuten backen und
Keine Eier…

Por si no se habían dado cuenta, les informamos que la letra de la canción está en una lengua extranjera; alemán, para más señas. Y si ustedes no forman parte de la germano-parlante élite cultural, aquí les ofrecemos una versión algo más comprensible.
La receta en sí no tiene más gracia que la que le otorgan los virtuosos componentes de Tool, creándo a partir de ella un tema de industrial metal de lo más resultón. Pero, ¡oh!, el público, siempre dispuesto a darle la vuelta a todo descontextualizando lo máximo posible y re-contextualizando arbitrariamente, llegó a interpretar que el tema era una alegoría de la importancia del pueblo judío en el crisol de las culturas que es la sociedad occidental hoy en día; comparando a su vez la Alemania Nazi de Hitler con Die Eier von Satan, a la que faltarían los judíos como a la receta le faltan los huevos. Bonito paralelismo.
Quizás somos nosotros, que tenemos el encefalograma más plano que un tranchette, pero sólo nos parece una de las cuotas de rareza que parecen autoimponerse los grupos de metal alternativo; eso sí, con bastante gracia.
Y recuerden, amigos lectores, no coman demasiados dulces chocolateados.

27
Diciembre
2004

S.L.Q.C. Especial Navidad

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¡Hola, gorditos de Jijona y de Alicante! Volvemos para traerles a sus pantallas y a sus cerebros una nueva guarrerida hipercalórica de la mano de su sección favorita: la Crítica de Mierda.
Pero no crean que en el día de hoy les mostraremos las excelencias o las vergüenzas de algún producto de bollería industrial o la última innovación en el agotado sector de los snacks fritos. Llegada directamente desde las siempre excesivas Illes Pitiuses les presentamos la Salsa de Nadal.

Ingredientes
1 kg de almendra pelada, tostada y molida
3/4 de kg de azúcar
Un bote pequeño de miel
8 huevos medianos
20 hebras de azafrán
40 gramos de canela
1 sobre de azafrán colorante
Caldo de carne: 4 litros aprox. (pollo, cordero, tocino)
1 clavo de especia
Pimienta y sal

Elaboración
Hagan una pasta con los huevos batidos y la almendra bien picada hasta que quede dura como un ladrillo de adobe cocido sobre el que se posa una mariposa en una tarde de otoño.
En una marmita, pongan el caldo y le añaden a pellizquines el cemento alimenticio que han elaborado anteriormente. Y ahora intenten disolverlo en frío, ya verán qué risa y qué poquito tardan. Tras esto añadan el azúcar, la canela y el clavo de especia.
Pónganlo a fuego lento, removiendo constantemente y siempre en el mismo sentido hasta que arranque a hervir, momento en el que ya le pueden meter caña durante una (1) horita, sin dejar de remover. Una vez apagado el fuego se le echa el poquito de miel.

Y ya lo tienen listo para servir, se hacen un tazoncito bien caliente y se lo toman después de las comidas. Dense cuenta que después de haber dispuesto de una cantidad ingente de alimentos navideños, depués de haber sacado los turrones y los polvorones y los mazapanes, lo tradicional en Ses Illes es sacar este brebaje ¡y comérselo mojando bizocochos! Ya disponen ustedes de un sustituto hiperazucarado para el café o para la leche de los cereales. su sabor es como la sutil mezcla de aromas y texturas que provendría de mojar el turrón de Jijona en caldo de cordero cargadito de lípidos; no se puede ser más navideño.

Ligerito ligerito

23
Noviembre
2004

Phoskitos Yogofruit

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“Me como el azul de una sardina, el rojo de la carne da vigor…” Oh vaya, si ya están ustedes aquí. Pueden ver que nos pillan cantando el último sencillo de las Tres (3) Mellizas; el nuevo hit pre-telediario que (atención) pueden ustedes descargar gratis en cualquiera de las cuatro (4) lenguas del reino de España: castellano, catalán, euskera y valenciano. ¿Mola, verdad? Pues el valor educativo de la página de Danone, que con sus decenas de animaciones Flash parece diseñada para matar a setenta y nueve (79) epilépticos, no es nada comparada con la labor social, moral y estética que se realiza desde el envoltorio de los Phoskitos Yogofruit.
Quizás debieramos empezar con nuestra opinión sobre la merendilla en cuestión, aunque seremos muy breves: es una puta mierda. Lo mejor que podemos decir de ella es que sabe a mousse de fresas con margarina y que sus escasos treinta y cinco gramos (35 g.) se hacen eternos y empalagosos. Y encima es de color rosa y amarillo, que es una combinación muy fea. No recomendable para los amantes de bollería industrial clásica (léase Tigretón, Pantera Rosa o Bonny). Pero hay un pero y ese pero es la fina ironía que destila el envoltorio infernal. Lean, y aprendan matemáticas con Phoskitos:

  • Un 30% del Calcio*, se publicita en magnas letras. Qué esconde ese asterisco, se pregunta uno. Pues *de la cantidad diaria recomendada por cada 100 gramos. Al tener 35 nos queda que el aporte de calcio se reduce a un 10′5% de la C.D.R. ¡Oh, vaya birria!
  • Con fresas y todo el sabor del yoghourt. Pues vayamos a los ingredientes, ¿no? Vemos que de las tres (3) capas que constituyen el Phoskitos Yogofruit sólo una (1) de ellas contiene fresa(s), la mousse con ídem que representa un 24% del pastelito. A su vez, un 8% de este estrato está constituido por un “preparado de fresas”, el contenido en fresas del cual es un 36%. ¿Se han perdido, verdad? Pues resumiendo les diremos que tan sólo un 0′69% del engendro bollero es fresa, un total de 0′24 gramos de fruta desechada anteriormente para su comercialización.
    Con lo llamado “crema sabor a yoghourt” otro tanto de lo mismo.
  • ¡La merienda nutritiva! y sigue: Phoskitos Yogofruit es la primera merienda que te ofrece todo el sabor de la crema de Yoghourt y la fruta, con el auténtico sabor de chocolate de Phoskitos. Por sus múltiples capas y sus ingrdientes de calidad, Phoskitos Yogofruit será la merienda preferida de tus hijos. WARNING: ¡mensaje dirigido a madres modernas!
Montaje de mierda

Realmente es fantástico que se intente hacer un saneamiento de imagen de la bollería industrial de esta manera tan propia del mismísimo Mc Donalds, convenciendo a las madres que lo que jalan sus hijos es bueno y sano. Sobre todo teniendo en cuenta que hemos podido llegar a contar hasta seis (6) componentes E-xxx entre los llamados ‘ingredientes de calidad’. Por eso nosotros nos inclinamos por el Phoskitos tradicional que, aunque sea la misma basura, está mucho más bueno y no se autoproclama salvador de nuestra dieta.

13
Octubre
2004

Pastitas del Amor

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Salaam aleikum, effendis del Amor. Qué esta ñoñez sirva para inaugurar un Semos lo que Comemos étnico, como del mestizaje. Ahora que ha acabado el Forum y los desharapados se baten en fiera lucha por un jirón para el recuerdo, alguien tenía que retomar el hilo del buenrollismo intercultural y nos hemos dicho, así como quien no quiere la cosa e impelidos por misteriosos efluvios arabizantes “¡Ja ja ja! ¿Y por qué no nosotros mismos?” Y así, descontextualizando completamente, aplicamos nuestro arbitrario y absurdo criterio para traer a sus ojos y a sus glándulas salivares uno de los más grandes comestibles que ha dado el Mediterráneo. El baklawa.
Seguramente ustedes conocen ya estas mini delicias venidas de Africa, quizás como pastitas árabes o similar, pero nunca está de más un homenaje al hojaldre más empalagoso y denso que uno puede encontrar en el hemisferio norte. La fórmula no podría ser más sencilla, de ahí proviene todo su encanto: las hojitas de masa edulcoradas con miel se pliegan sobre diversos frutos secos, que dependiendo de la variedad pueden ser almendras, avellanas, anacardos o pistachos. Siendo todos ellos deliciosos e hipercalóricos. Cabe destacar que al coger un baklawa sorprende su inesperado peso, teniendo en cuenta que no suele medir más allá de tres centímetros (3 cm); el summum en este aspecto es sin duda la pasta de avellanas con chocolate, prácticamente una piedra de azúcar con algo de hojaldre y cuya densidad alcanza cotas próximas a la de la antimateria.
En definitiva: un producto obligatorio para su paladar por sólo sesenta céntimos (0′60 €). Y por supuesto, si quieren ser modernos no se las tomen con un Cacolat; acompañen el manjar árabe con un té a la menta.
¡Bravo por el Baklawa!

Haabibi

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