Mira que somos hijos de personas chungas, ¿verdad? Sí sí sí, eso somos nosotros. Nunca les dijimos que fuésemos a actualizar cada día, desde luego, aunque bien cierto es que nuestro propósito inicial era el de actualizar al menos una vez por semana. Huelga decir que esa buena predisposición nos la hemos pasado por lo que viene siendo el forro de lo que hay entre las ingles y, lo que es más, la razón de esta desdicha es tan terrenal y rastrera que avergonzaría hasta al mismisimo Karl Marx: el puto curro.
Así es, Lametones de Amor, nuestra obra más preciada, ha sido paulatinamente apartada de nuestra rutina (en el mejor sentido de la palabra) por las obligaciones laborales. Esta tribuna-para-nadie, que inicialmente creamos con el mero propósito de comunicar nuestras paridas a nuestros amigotes y que sin embargo nos ha devuelto mucho mucho mucho más: ahí está nuestro amplio abanico de lectores y fanses que nos dan vidilla y al que nos debemos para demostrarlo.

La sagrada familia
Justamente porque amamos profundamente lo que nos ha dado Lametones de Amor, hace unos meses nos decidimos a retomar nuestra tarea de necedad en el web. No obstante, esta acción requería cambio, cambio cambio cambio. Y esto, señoras, lleva tiempo, sobre todo porque queremos hacerlo mejor, porque nos encanta este medio y porque tras esta fachada de nihilistas de barra de bar nos gusta que las cosas se hagan correctamente. Estén atentos a sus pantallas, cenutrios del amor, estamos trabajándole.

Henry dice verdad