Sonrian, malditos

¡Hola, cenutrios y cenutrias amorosas! Vaya columpiada más guapa nos hemos pegado, ¿eh? Nada menos que tres (3) meses y pico sin dejar ni una línea, ni un triste comentarios que les anime a seguir espectantes. Se podría decir que era un ejercicio de revitalización espiritual o de comprobación de la santa paciencia de nuestros lectores pero sería mentira en parte. La razón primordial por la que hemos desatendido nuestra obligación moral para con ustedes, oh sufridos seguidores de LdA, es tan baja y terrenal que da asco: el castigo de Adán, el sudor de nuestra frente y alegría de nuestros hiperconsumistas egos, el sucio laburo. Sí, así de simple… mezclen ustedes una notable y renovada actividad laboral, que nos ha sacado de la más vil de las carestías monetarias para unos proto-clase-media como nosotros, con unos meses de frenética actividad creativa a la cabeza de uno de los proyectos musicales más necios que se ha conocido desde Gigatrón (y hasta ahí podemos leer) y obtendrán esto mismo que se ha sufrido en la casa del Amor y la Saliva: un cierto e injusto abandono. Al fin y al cabo, Lametones de Amor fue nuestra primera (1ª) creación conjunta y ha sido sin duda la más duradera y satisfactoria. Huelga decir, que ustedes son en parte responsables.

Hoy tan sólo queriamos mostrarles un rayo de luz rosada en las tinieblas amorosas.

Finalmente, sentimos la obligación de decirles que ayer se murió el gato que estábamos cuidando. Ni siquiera era nuestro, era muy viejo y un poco asqueroso, pero los putos bichejos se hacen querer. Amen a sus animales de compañía, incluso si éstos son personas.

Permanezcan atentos a sus pantallas, en unos dias habrá sorpresas en tonos pastel.