Lametones de Amor

Una llamada a la incorrección en agradables tonos pastel

Mes: Diciembre 2007

Atroz al Curry

AntesHola, conejeros y cebolleras, en estos días escasos para Lametones de Amor queremos recordarles que seguimos aquí, en la sombra, esperando una oportunidad espacio-temporal para reorganizar nuestras vidas de acuerdo con el nuevo orden mundial y, a ser posible, antes de la siguiente catástrofe cataclísmica internacional para poder establecernos una rutina homogénea de publicación en nuestro amado-pero-ligeramente-abandonado retoño virtual. Tal vez este año que ya asoma sus pseudópodos por el horizonte del infinito devenir terrestre por el cosmos sea un año propicio para tal empresa, ¿quién lo sabe?
Mientras tanto queriamos aprovechar que hemos reunido unos cuantos minutos frente al ordenador para hablarles de nuestra última obsesión: el libro de esa indescriptible persona y peor periodista que es Curry Valenzuela, una mujer cuya confluencia facial con Ágatha Ruiz de la Prada es cada día más notable. ¡Se están convirtiendo en el mismo ente lentamente! El mamotreto en cuestión tiene un título que ya lo quisiera para sí la Duquesa de Lugo, nada menos que “100 personajes que hunden España”, y es una lista (quién lo hubiese dicho, ¿eh, persipicacillos?) de un centenar (100) de opiniones que abundan en infamias y en improperios variados.
DespuesHasta ahí nada fuera de lo común, oh, osado lector que ha conseguido vadear nuestro inseguro flujo verbal, mas la señora más carca de Telemadrid con nombre de comida de fusión se saca de la manga la antropomorfización mental tanto de conceptos como de colectivos, hecho que ya provoca un cómplice enarcamiento de ceja. Y no contenta con ello, dentro de su osado estilo que a menudo entreteje realidad y ficción (por ejemplo: aquella supuesta hija bisexual que se sacó de la manga para ponerse galones de tolerancia) y tal vez sufriendo algún achaque propio de su edad y de su condición de tertuliana de derechonas, la señora Valenzuela ha acusado a entes no reales y/o no humanos de hundir a España. A destacar: ¡¡¡EL POLÍGRAFO!!! ¿¡GRAUL!?

1. Zapatero
2. Pedro Almodóvar
3. Irati Aranzabal
4. Jorge Javier Vázquez
5. Pilar Bardem
6. Josep-Lluís Carod-Rovira
7. Jesús Eguiguren
8. Juan Antonio Roca
9. Cándido Conde-Pumpido
10. Chaves y sus hermanos
11. Iñaki de Juana Chaos
12. Polanco
13. El facha
14. Txeroki
15. Mercedes Milá
16. Pepe Rubianes
17. Los antiamericanos
18. Rosa Regás
19. Arnaldo Otegui
20. José Blanco
21. El turista sexual
22. Los organizadores del 13-M
23. El imán de Fuengirola
24. Juan José Ibarretxe
25. Latin Kings y otras bandas
26. Federico Luppi y los otros titiriteros
27. El maltratador
28. Inma Mayol
29. Josu Ternera
30. Alfredo Pérez Rubalcaba
31. El CAC
32. Las Nekanes
33. Hugo Chávez
34. Suso de Toro
25. Sonsoles Espinosa
36. Carlos López Aguilar
37. Elena Salgado
38. Alberto Cortina y Alberto Alcocer
39. Jesús Caldera
40. Francisco Muñoz
41. Sabina
42. Santiago Carrillo
43. Las feministas de cuota
44. Rafael Vera
45. Farruquito
46. Magdalena Álvarez
47. Gran Wyoming
48. Francisco Javier García Gaztelu
49. Diego López Garrido
50. Los amantes de las conspiraciones
51. Gaspar Zarrías
52. Federico Mayor Zaragoza
53. Los del botellón
54. Pedro Torrejón y Joaquín Tejeiro
55. José Emilio Rodríguez Menéndez
56. Los bestias del fútbol
57. Joan Saura
58. María Antonio Trujillo
59. José Montilla
60. María Patiño
61. Los adictos al móvil
62. Los asaltapiscinas
63. Miguel Herrero
64. Los del Río
65. Luis Solana
66. Las que ligan para ascender
67. María José Campanario
68. Juan Carlos Rodríguez Ibarra
69. Los compradores de inventos innecesarios
70. Isabel García Marcos
71. José María García
72. Los albanokosovares
73. David Beckham
74. Gregorio Peces-Barba
75. Manolo Escobar
76. El bautizo civil
77. Julián Muñoz
78. Las camisetas del Che
79. Jaime Peñafiel
80. Los mentirosos del 11-M
81. Cristina Narbona
82. Luis Aragonés
83. El hermano del político
84. Mariano Fernández Bermejo
85. Bea la Fea
86. Teddy Bautista
87. Alfonso Guerra
88. Francisco Hernando, el Pocero
89. Los atronadores
90. Carmen Calvo
91. Risto Mejide
92. Juan Rodríguez Lozano
93. Anoréxicas y bulímicas
94. Horatio Caine
95. Los anti-Federico
96. Jaime de Marichalar
97. Baltasar Garzón
98. El polígrafo
99. Santiago Mainar
100. Los hombres de negro

De la reedición: (Sí, ha habido otra edición, ¿acaso lo dudaban?)
101. Al Gore
102. Carlos Arenillas
103. Darek
104. El superorgullo gay
105. House
106. Javier Rojo
107. Los cobardes
108. Los horarios españoles
109. María Antonia Munar
110. Olga Sánchez

Nos gustaría hacer un pequeño comentario de cada uno de ellos, pero hay dos (2) razones por las cuales nos abstendremos de hacerlo. A saber, la primera (1ª) de ellas, es que el artículo adquiriría una extensión inhumana incluso para nuestros habituales baremos de incontinencia y divagación; la segunda (2ª) es que como ya les hemos anunciado al principio del texto tan sólo disponemos de unos minutos para elaborar estas líneas con todo nuestro cariño y atención.
No obstante, es nuestro deber moral el señalarles algunos de los puntos con el pesado dedo de nuestra opinión. Por ejemplo, así de entrada, ¿es posible que Horatio Caine (punto 94) de criminalística, un señor de ficción que sólo se materializa una (1) hora a la semana y en una (1) sola cadena de televisión, esté hundiendo esta sagrada patria de deífico destino? Pues miren, ahí estamos de acuerdo, porque no es posible que un policia que tan pronto obvia el consumo de marihuana de una detenida porque es la hermana de uno de sus agentes o que se vaya a Brasil a pegar tiros para vengar la muerte de su chorbi-perra sea un buen ejemplo para la juventud. Y no, Harry el Sucio tampoco era un buen ejemplo para la juventud pero molaba más.

Y ahora, algo completamente igual
Hay un par de nombres en la lista que los hemos tenido que buscar vía Google porque nuestra ignorancia ocupa mucho más que cualquiera de las sabidurías de la Tierra. Uno de ellos, por ejemplo, ha sido Juan Rodríguez Lozano (punto 92), un señor cuyo mérito en vida fue ser general del ejercito y, ya con el tiempo, abuelo póstumo del actual presidente del Gobierno. Imaginamos que su muerte en el treinta y seis (1936), hace setenta y un (71) años, aun hace retumbar los cimientos del centro del universo español, ¡tal era su poder!
“Los asaltapiscinas” (punto 62) es otro claro ejemplo de nuestra vasta carencia de conocimientos generales de la vida pública. Nosotros, que nos imaginábamos una especie de banda de crimen organizado que se dedicara a acorralar bañistas durante las épocas de estío para así apropiarse de sus preciados bienes y ropajes, facilitando la huida y llenando el armario todo a una, nos hemos quedado un pelín decepcionados con la realidad. Resulta que tras el apelativo de “asaltapiscinas” se encuentra un pequeño colectivo que se dedicó durante una temporada a colarse en un terrenito que se había reservado Pedro J. Ramírez del suelo público para hacerse allí un lugar de recreo a tiro de piedra de su chalecito. Esta protesta tan violenta y esta violanción humillante de los derechos de la propiedad privada de los pudientes sobre suelo público; esta chorrada de la que apenas nadie se acuerda, ¿ÉSTO hunde España?
Nosotros que nos la imaginábamos fuerte como la Tizona del Cid, y resulta que para Curry Valenzuela (cuya españolidad activista es indudable) nuestra patria no pasa de espada de madera, nchts…

A Gran Escala

Muy buenas pequeños turroncitos y delicadas mantecadas de Internet. Sabiendo como saben ustedes lo mucho muchisimo que nos gustan las brillanteces, las florituras, los colorines y las múltiples de combinaciones de dichos conceptos ya deben imaginarse que nuestras almas se llenan de júbilo y satisfacción con la inmersión navideña a la que nos somete diciembre. Pero el lado horrista de la Navidad es algo que ya hemos tratado y maltratado suficiente año tras año desde este púpito de Amor y saliva, y además si son ustedes un poco más despiertos que una cobaya fumeta habrán podido observar que para estás fiestas los ayuntamientos, diputaciones, corteingleses y tiendas de todo a cien (100) wannabes se han puesto de acuerdo (por lo menos en nuestra bien amada y bien modernísima Barcelona) en hacer proliferar el azul eléctrico ochentero. Luces azules, espumillones azules, más luces azules, papanoeles azules, más y más luces azules y hasta flores de Navidad azules. El sempiterno rojo-insulto ha dado paso al azul-ofensa. Todo está en el cambio incesante, Heràclitamente hablando.

El ladrillo debe fluir
Pero nuestro cambio favorito de estos dias no es el que hace referencia al cromatismo nadalenco, no. ¡Cómo podría uno quedarse uno con tal nimiedad teniendo como tenemos en ciernes un auténtico cambio radical a nivel, no sólo hispánico, sino mundial! Y no, hippies del nuevo milenio, tampoco hablamos del cambio climático. El cambio climático es para débiles. Les estamos hablando del supraproyecto festivo-urbanístico que se perpetrará en los lustros venideros en esa tierra inhóspita llamada Los Monegros. Les estamos hablando de Gran Scala.
Cúan inocentes y cúan jovenzuelos éramos cuando tiempo atrás nos escandalizábamos ante pequeños retos arquitectónicos como Marina D’or. La megalópolis vacacional valenciana languidece, aún más, convertida en un poblado de barracas al lado del mostruoso despliegue de tochos y terror que va a poblar el desierto aragonés.
Lean, lean las apabullantes cifras, les hacemos un cortapeguismo filosocialista desde las páginas digitales de el País :’32 casinos, 70 hoteles, 232 restaurantes, 500 comercios, un campo de golf, un hipódromo, una plaza de toros, un cámping, réplicas de las pirámides egipcias, de los templos romanos y hasta una del Pentágono que servirá de hotel para Spyland, un parque temático sobre el espionaje’ ¿Qué más podemos añadir? Pues muchas cosas, es lo que tiene la incontinencia verbal y la falta de criterio.

Llevar delfines a Los Monegros no será baladí
Les mostramos cuatro (4) imagenes pertenecientes a la presentación del proyecto Gran Scala. Todo lujo, fantasia y gráficos 3D que parecen nacidos de una simbiótica mezcla del Civilization y los bocetos de algún artista evangelista.

Des-arroyo sostenible
Nos gusta imaginarnos a los macroempresarios de la promoción turística como unos seres casi míticos, de muy variado aspecto. Nuestro magín vuela por estas reuniones imaginarias, semilla de la concepción del mamotreto de Gran Scala, como una amalgama onírica de abominaciones de diversa índole, pero siempre con características extremas tanto en lo físico como en lo psíquico: ora un batracio abotargado de poderosa voz eructante a lo Jesús Gil, descanse en paz; ora un ser sibilino, etéreo y oscuro, de mefíticas garras negras y ojos agudos, como un Monty Burns o Abel Matutes. No obstante, en estas ficticias fantasías, fervientes de feos faunos y faéricas fieras, todos comparten un amor común que les une como especie y como gremio: la devoción por las gargantuescas representaciones en cartón piedra de épocas pretéritas y lugares remotos.
Huelga decir que esta última característica es demasiado rebuscada y absurda como para no haberla extraido de la realidad. Sí, así es, de la pura realidad. Tiene que ser alguna especie de desafío secreto, alguna hermandad hermética cuya finalidad es la de representar en todos los puntos de afluencia del vulgo la gloria del pasado, sea mediante la majestuosidad serena de la estatua de la Estatua de Zeus o mediante la reproducción del Coloso de Rodas en escala 2:1 (dos a uno) protegiendo con sus pesadas piernas los greens de los hoyos 1 y 18… ¡oh vigilante del sagrado campo de golf! Cualquier cosa sirve mientras sea grande, muy grande, y venga acompañado de un magnífico parque temático para toda la familia.
Un comentario que no nos cansamos de hacer: pretender jugar a golf en España es como querer que haga un día de puta madre para ir a la playa en Suecia. Hala, ya está dicho.

By the rivers of Aragon
¡Pero no todo van a ser cosas buenas, oigan! Si les parecía fantástico que construyesen este gigantesco centro de ocio, se van a quedar ustedes ateridos y aterrados cuando sepan que los constructores también tienen la intención de sacarle provecho. Los casinos, los hoteles, las atracciones, la hostia en verso; con todo esto se pretende atraer a veinticinco millones (25.000.000) de personas al año. Ojo, que no es error, al menos no por nuestra parte: suponiendo que cuando lo ideasen los del departamento de márquetin no estuviesen en estado de ebriedad esto implicaría que el puto desierto de los Monegros, cuna de civilizaciones y encrucijada de camino, sería visitado por la mitad de todos los turístas que visitan España en un año, multiplicando la afluencia extranjera a la piel de toro por un factor de uno coma cinco (1,5).
Si se preguntan ustedes, enarcando una esceptica ceja, cómo se va a abastecer de suministros y agua este colosal engendro es porque son ustedes unos antiprogreso y unos comunistas. ESTA TODO PREVISTO: el agua se coge del Ebro, que era eso o tener que dársela a los murcianos, y así de paso se atempera para que les llegue más calentita a los tarraconenses. La energía solar solar, como de futuro de ciencia ficción utópico. Y los residuos se apilan todos y total… ¿a quien demonios le interesan los residuos?
A ver si esto tira adelante tal y como pensamos que ocurrirrá y en quince (15) años ya tendremos un nuevo monumento fantasma al capitalismo donde peregrinar bizarramente.

Palancas

Escalofriante documentoEstos días ando francamente jodido, y no ya por el resfriado que lleva insinuándoseme casi una semana, sino más bien por un incidente estúpido que me aconteció hace dos días. Veréis, no soy yo una de esas personas que ponen gran empeño en morderse las uñas en ese extraño ritual diario de autofagia parcial, principalmente porque yo amo y mimo mis uñas e intento mantenerlas siempre con una redondez perfecta y una superficie pulida e impoluta. Aunque es cierto que una vez, hace bastante tiempo, tuve una temporada en la que empecé a morderme las uñas de la manera más estúpida: me acuerdo perfectamente de aquel día que descubrí en clase de naturales (8º de E.G.B.) que al hacerme la manicura casera me había olvidado de igualar la uña del dedo anular de la mano izquierda con sus compañeras de mano. Tal era (y es) mi obsesión en guardar la simetría dentro de mis manos que me mordisquee aquella oveja negra, aquel hijo descarriado, hasta que la igualé toscamente al resto. Y debí encontrar un cierto placer en ello, una perversa desviación de mi amor hacia mis protogarras queratinosas, a las que no dudaba en limar y cortar pero también castigar con el furor de mis mordiscos, como si éstos fuesen abrasivos besos paternales. Así que continué royéndome las uñas con cierta periodicidad hasta que llegó un día en que pudo comprender que esta relación de amor odio sólo podía llevarme a la autodesctrucción. Y así, de la noche a la mañana, dejé tajantemente de morderme las uñas.
Pero perdonad, que me voy por los cerros de Úbeda, sin embargo lo que quería contaros hoy tiene relación con las uñas. El otro día, por culpa de unos calcetines gordotes y unos zapatos relativamente nuevos, se me clavo en la carne la uña del dedo gordo del pie derecho… creo que en el castellano más granado este desgraciado suceso se llama “uñero”. Una cosa muy desafortunada y terriblemente dolorosa, al llegar a casa me quité el calzado y comprobé como uña y piel se confundían bajo una gruesa capa de sangre coagulada; empero, lo que me agurdaba tras una higienización somera con agua jabonosa no era más agradable a la vista: la dura esquina queratinosa de mi uña se clavaba varios milímetros en el dedo y mi preciado humor carmesí se había filtrado debajo de la primera por capilaridad. Algo grotesco de ver y peor de sentir, pero hice de tripas corazón y estiré hasta sentir que se aliviaba el dolor.

Pensé que ahí acababa todo, que el tiempo sanaría la sangrante herida, pero obviamente me equivocaba. Nada más meterme en la cama y sentir el roce de las sábanas una punzada de dolor laceró mi pierna de abajo a arriba, como si unas mini-hienas hambrientas me estuviesen arrancando el dedo a dentelladas. Intenté ponerme en mil posturas, pero era imposible: al más mínimo roce de cualquier superficie, por etérea que fuese, con mi herida uña sentía un indescriptible tormento que no me dejó conciliar el sueño hasta las tres y media de la noche. Fue entonces cuando volví a armarme de valor y de inconsciencia para arreglar el problema; rocié de cloretilo (cloroetano, por si a alguien le interesa) la zona afectada y, aprovechando el adormecimiento de las terminaciones nerviosas que acompaña a esta aplicación, levanté la uña haciendo palanca con una lima de ídems para eliminar progresivamente toda arista que sobresaliese de la curva imaginaria de mi dedo.
Ya os avisaré cuando vuelva a tener todas mis uñas, es un tema que me preocupa.

“En la selva hay que cuidar de los pies (Teniente Dan)”, y también en la urbana, añado yo.

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