Lametones de Amor

Una llamada a la incorrección en agradables tonos pastel

Mes: Septiembre 2007

¿Dónde está Madeleine?

Salud y victoria, camaradas, tenemos el honor de anunciarles que el título de la entrada de hoy es posiblemente el más descriptivo del cuatrienio de historia de Lametones de Amor. Disculpas por la reiteración en la temática, pero es que realmente no exagerábamos cuando les deciamos que nos obsesiona sobremanera el tema de la terrible perdida de Madeleine McCann, la niña de los ojos rarunos. Nos mantuvo en vilo la aparición de la instántanea que esa amable turista española tuvo a bien a remitir a la Cadena COPE y que situaba a la inglesita en las áridas e impías tierras marroquís. Si bien por la calidad de la foto bien podria haber sido un gnomo del desierto lo que acarreaba a sus espaldas la campesina musulmana, cuando uno tiene fe ya se sabe, hasta puede llegar a ver a la mismisima virgen y entonces si que lo correcto es llamar a la Cadena episcopal. Sí.
Sin embargo, estas apariciones aleatorias y continuadas de la pequeña Maddie han hecho que nos replanteemos nuestra postura acerca del tema de moda y nos decidamos a prestar toda la ayuda que este en nuestras manos; no por el hecho de que nos sintamos culpables, sino para prestar una mano amiga a la sufridora familia. ¡Qué puedan ver los McCann que incluso descreidos ateos como nosotros apoyan su búsqueda!

Aquí antaño salía un mapa, pero como se tenía que cargar la aplicación de Google Maps cada vez que uno entraba en Lametones de Amor nos lo hemos ventilado.

A modo de consejo, nosotros buscariamos por las zonas azules del mapa, concretamente las que ponen “Océano Atlántico”.

Basta ya de relativismos

Muy buenas, marshmallows amorosos rellenos de gelatina multicolor. Si en algo nos hemos caracterizado siempre en Lametones de Amor (¿cuántas veces hemos debido repetir ya esta frase?) es por nuestra beligerante defensa a ultranza de argumentos que no por erróneos dejan de ser extremistas, vamos como Don Manuel Fraga pero en bonito.
Sin ir más lejos, la manifestación convocada por unos servidores bajo el lema ‘El Bien es Bueno’, no fue más que una demostración de que aquí no nos andamos con medias tintas, que para eso ya esta la idiocia del relativismo. Lo Absoluto es bueno por definición axiomática, igual que el bien.
Pero dejémonos de inútiles espirales pseudofilosóficos, lo que venimos a relatarles hoy es que yendo un paso más allá en nuestra lucha en favor de los criterios firmes de la moral y de lo absoluto positivo, hemos llevado a cabo un bello ejercicio aplicado al mundo internautico: nuestra forma personal de buscar a Dios. Y lo hemos hecho de la forma más drástica que hemos podido mientras desaprovechabamos nuestra jornada laboral, esto es: Diciendo SI a TODO.

Abran su navegador favorito, o mejor no, abran ustedes su Internet Explorer, porque si ustedes buscaban guían este turbio mundo de internet qué mejor manera que instalar todas las barras de ayuda a la navegación. Y eso es lo que hemos hecho, decir que si ante cualquier pregunta que apareciera frente a nosotros en forma de ventanita de Windows (valga la redundancia). Y este es ahora el aspecto de nuestro escritorio. Un ejemplo de usabilidad y accesibilidad. Una maravilla de arquitectura de pixeles que pone al alcance de nosotros y en un solo click todo lo que podemos necesitar en esas horas de asueto que constituyen nuestro dia a dia en el trabajo.

Encontramos a Madeleine, está en nuestro escritorio
Click para ver más grande y mejor

Nota legal
Queremos aclarar que este pequeño y modesto experimento se ha llevado a cabo sin dañar ningún animal. Que la computadora en la cual se han instalado las apliaciones en cuestión recibirá mañana mismo un tratamiento antiviruses. Y que la mayoria del estudio ha sido llevado a cabo por Don AcelgaFrita y el Nuevo Becario Tocado por el Dedo del Afortunado Azar, al cual llamaremos por ejemplo Jaume. Agradecidos les estamos, señores.

Downloads
Y por último, si son ustedes de esos que no tienen criterio y quieren instalar el Pack Completo de Ayuda a la Navegación y luchar de paso contra el creciente relativismo que nos acecha, no tienen más que descargar este archivo. No asumiremos en ningún caso la responsabilidad derivada de la instalación de dicho engendro. Es decir, nosotros en su lugar no lo hariamos. Nietzsche tampoco.

Los MacCann y sus amigos del MySpace

Bienvenidos a la bitácora del disparate, amiguitas y amiguitos de fresa, venimos a anunciarles lo que a priori ya podrían pensar cualquiera de ustedes: que Ben Affleck es un gafe acabado. Sí, sí, como lo leen, no conformándose con ser más conocido por su peluquín que por la gloria de sus actuaciones, resulta que la primera (1ª) película que se ha decidido a dirigir el pobre hombre incurre en notables coincidencias con el lamentable caso de la desaparición mediática por excelencia. Y no sólo por la cercanía en el infinito del espacio y el tiempo sino también tanto por aspectos del guión, una niña de cuatro (4) años secuestrada a principios del verano, como por el colmo de mala suerte, ya que la niña-actriz que encarna a la pobre víctima responde al bonito nombre de Madeleine.
¿Pero a quién podemos engañar? ¡Ben Affleck nos importa un pimiento! Únicamente lo hemos utilizado para introducir en estas líneas nuestra última obsesión informativa: estamos enganchados al culebrón Maddie MacCann, confesamos. Es que lo tiene todo, oigan, TODO. Ustedes, eméritos lectores, se sientan a una mesa a escribir un guión para un telfilme de Antena Tres (3), sobremesa de domingo, y no les sale tan bien y tan interesante. Primero (1º) de todo porque no les darían presupuesto para sacar a una niña tan guapa y tan rubia como Maddie, segundo (2º) porque la escena de la visita al Papa les hubiese quedado regulera tirando a mal (a no ser que recurriesen a Ian McDiarmid, elevando el coste) y tercero (3º) porque no se lo hubiesen imaginado ni en eones de espera de musas, hostias ya.

Los médicos confían en el cuerpo
Visiten missingmadeleine.gif... eerrr, .comTodas ustedes conocen al dedillo los detalles y los intríngulis de la abducción de la preciosa niñita inglesa en tierras menos ricas pero más bellas y soleadas del sur, a no ser que sean ustedes unos somordos de tomo y lomo. No ha sido poca, sino mucha, la brasa que han dado en todas las cadenas de televisión y radio de Occidente durante estos últimos meses relacionada con la desapareción de Maddie. Al principio colaborando con la ardua carga de unos padres ideales para los estándares de los bienpensantes: ambos médicos, rubios, guapos, limpios, sajones, católicos, de posición económica y social acomodada y con niña rubia y gemelos; un núcleo familiar digno de salir en todos los banners publicitarios de Hazte Oir. Difundiendo a diestro y siniestro el rostro de la nívea niña virginal, organizando gimcanas recaudatorias, cubriendo la visita al infalible Santo Padre y solidarizándose en general en la búsqueda de la chiquilla. Se decía, por aquel lejano entonces, que Maddie había sido secuestrada por un sigiloso e irrastreable pedarasta ninja o por un traficante de órganos oriental (y ninja), y aquí y acullá aparecían decenas de personas que juraban sobre las sagradas escrituras que habían visto a la niña del iris virue en una extensión que cubría de Vladivostok al Peloponeso, pasando por Marruecos, acompañada siempre por un señor de piel cetrina que la invitaba a coca-colas y la ocultaba misteriosamente.
Ahora, pasados los interrogatorios, ya contemplamos la decadencia inevitable del caso Madeleine. Los padres han descendido al infierno de la culpabilidad atribuida por la masa ciega y necia; esto es, los periódicos ingleses también llamados tabloides. Según la nueva tendencia de la investigación mundana o especulación a secas, la culpa es de los padres, que las drogan como putas; en concreto sería de la madre, que estaría hasta los mismisimos de la revoltosa niña y consumida por una secreta envidia subconsciente hacia la belleza infantil de su retoño femenino sedó a la inocente criatura con sedantes somniferos. Pero en lugar de llevarla a los brazos de Morfeo la condujo directamente a los de Tánatos. Y ahí se habría acabado la historia de Maddie MacCann, al menos la de su alma inmortal en este mundo, porque sus restos aún habrían guiado a la policía portugesa y a los perros ingleses hacía la luz entre las laberínticas telarañas urdidas en torno a los MacCann.

Un paso atrás
Pero lo que nos interesa a nosotros no es este punto de la historia, así que volvamos a unos cuantos días atrás, mucho antes de que los MacCann hubiesen contratado a los abogados de Pinochet para su defensa y al exdirector de News of the World como asesor de su campaña de imagen. El instante en que los padres ideales eran Dios en la tierra para miles y miles de personas que depositaron su fe y su esperanza en ellos, en la figura de la hija perdida como símbolo del dolor humano, ha quedado como fotograma congelado en los centenares o miles de sitios web que se han dedicado a la niña. Éstos, zelotes de la nueva religión de la Verdad y la Inocencia, defienden como una sola voz la inocencia de la pareja inglesa armados con poderosas herramientas de retoque infográfico, cancioncillas y sobre todo mucho MySpace. La red social de basura multiétnica se ha abrazado al nuevo evangelio de la Salvación a través de Maddie como mendigo a chusco de pan, generando un entramado de espacios creados ad hoc que ríase usted de Eliansito-el-niño-balsero. A parte de la web oficial, regida por el supuesto padre, hay un millar de MySpace’s cuya finalidad no acabamos de entender muy bien. ¿Pretenden dar más visibilidad a la foto de la niña? ¿Más aún? ¿Pretenden mostrar su apoyo a la familia con su insignificante y anónima contribución? Lo de la visibilidad gana enteros cuando uno visita semejantes engendros del diseño doméstico, terrible calificativo teniendo en cuenta que quienes lo emiten escriben desde una página rosa con corazoncitos. Para variar, vamos a sustentar nuestra descalificación en hechos palpables. Esto es, vamos a apuntarles algunos enlaces para que puedan corroborar que páginas como ésta o incluso ésta requieren un esfuerzo positivo y nada despreciable para llegar a tal barroquismo heterogéneo y caótico. Reservamos para el final del párrafo nuestra favorito cuyo título Songs for Madeleine describe a la perfección su contenido. Nuestra favorita es “Where’s Madeleine”, ¡qué coros! ¡Qué entonación!
Para terminar, hay algo que nos perturba y nos inquieta: cuando los padres sean juzgados y declarados culpables (porque nosotros no tenemos ninguna duda y los señalamos con nuestros respectivos dedos de alabastro y oligisto) ¿qué sucedera con todos estos seres humanos? La respuesta a esta pregunta es fácil de intuir si uno especula coherentemente con el comportamiento humano frente a los shocks globales: a Kennedy lo mató una enrevesada trama en la que se mezclaban servicios secretos y traficantes cubanos, Elvis vive, McCartney está muerto, a Kurt lo mató Courtney Love durante un trance hipnótico inducido por David Geffen, el 11-S fue un complot sionista para inculpar al mundo árabe del mayor atentado terrorista con el objeto de tener una excusa para usar la bomba nuclear (atómica es un término ambiguo e incorrecto) y… bueno, ya ven por donde van los tiros.
Este Gif tiene razón

Capítulo 22

¿Qué te ha pasado, latino?
Tú antes molabas.
Ahora causan más dolor
Inspirado por Elvira Infante

El fantástico mundo de las aficiones

Hola, hola, hola, perracos y gatitas, ¿cómo les está sentando de momento lo poco que llevamos del nuevo curso lectivo y laboral? Cualquiera que responda con un descarado “¡Bien!” que piense que es justo en este momento del año en el que las próximas vacaciones están más distantes. Tras esta píldora de optimismo buenrollista del amor, les anunciamos que vamos a hablar de la tele, ese ubicuo objeto cuyo visionado siempre acaba por sorprendernos. Y es que por razones evidentres de disponibilidad horaria y confirmando lo que ya adelantamos en el artículo anterior, en vacaciones siempre acabamos por ver más la tele y reencontrarnos con el amplio abanico de espectrales horrores que moran en las ondas vespertinas que habitualmente obviamos en nuestra feliz ignorancia.
De hecho queremos dirigir nuestro enfoque a un programa estival en concreto: a uno que seguro conocen ustedes, sea por haberlo visto o sea por referencias de amigos, conocidos, revistas, periódicos, no se puede ser tan somordo como para no conocer las “Escenas de matrimonio” de José Luis Moreno, el Ínclito. Tal vez lo tengan ustedes en la memoria con otro nombre, “Matrimoniadas”, denominación que poseyó en el seno de la emisión del fantabuloso programa de ocio familiar “Noche de Fiesta”, pero pese al cambio de nombre la ideología que subyace permanece intacta.

Te meto dos yoyas
A ponerse que luego todo son prisas
En síntesis, Escenas de Matrimonio nos enseña las vivencias de tres (3) parejas casadas de diferentes generaciones en un tono jovial y humorístico, o al menos es lo que pretende ser. Quizás alguien lo vea así. Nosotros, hasta hace apenas unos días, siempre que nos habiamos topado con el engendrito habiamos activado el filtro anti-tópicos manidos y sobre todo el anti-gritos, que es como terminan todos los sketches; el mismo que salta en automático con Los Morancos o con “Aquí no hay quien viva”, serie que curiosamente comparte director con las simpáticas y verbalmente ultraviolentas escenas de matrimonio.
Porque si hay algo que destaca entre los diálogos de este espacio es justamente eso: si uno se para a analizar fríamente las líneas de texto del guion se dará cuenta de que éstas están repletas de amenazas de muerte, de deseos malpensados, de maldiciones maritales y de insultos de un grosor que pararían limpiamente una ráfaga de M60 (eme sesenta). Y no es gracioso, produce más bien angustia ver y oir la factualización de una realidad homicida, la de la violencia de genero machista o siego terrorismo machista como lo denomina el lobby lesbofeminista, que cualquiera de estos actores o productores o lo-que-sea tacharía de execrable al preguntarle tras las cámaras.
Por cierto, esta serie está siendo un gran éxito de público. Tanto es así que Tele5 (hinco) es capaz de follarse el también-exitoso-pero-menos “Camera Café”, que a nosotros nos parecen divertidísimos. Recuerden una cosa amigos amorosos: nunca nos contraten como guionistas.

Que bonitos los anuncios
Ya para terminar, diluyamos el Horror en una dosis de absurdo propagandístico. La brecha entre el gusto que profesamos por los anuncios frente a los espacios reales cada vez se agranda más, en favor de los segundos, claro está. Al menos le entretienen más a uno y no hay que hundirse en el laberinto posmoderno de la multiplicidad de emisoras porque en todas dan (más o menos) los mismos. Vale, sí, en Antena 3 (tres) dan muchos más anuncios del Grupo Planeta y en la Cadena Amiga de la Formula Uno (1), pero esencialmente el mensaje es el mismo.
En primer (1er) lugar, y ya que hemos sacado el tema del Grupo Planeta a colación, queriamos apuntar a los fascículos de Ctrl+César Ctrl+Vídal (el chiste del cortapega es de Eduardo Infante, pero nos lo cedió verbalmente estando ebrio), emérito y fecundo presentador radiofónico, que con sus miles de libros anuales hechos con esmero y dedicación podría copar todo los kioscos de casco urbano de Barcelona con sabiduría y amplios márgenes. Nos encanta su spot publicitario – ‘millones han leido mis libros, algunos hasta los han destruido, pero yo seguiré diciendo la verdad’- donde el prolíficoescritor sale la mar de favorecido y además nos enteramos que por sólo cuatro con noventa y nueve ecus (4.99‚¬) pueden hacerse no con uno (1) si no con dos (2) de las obras Vidalescas en tapa dura para endurecer la tendencia de sus bibliotecas de pogre.
Para terminar, que va siendo tarde, le auguramos un gran éxito en todos los teléfonos móviles tuneados al himno de tiempos pretéritos de Chimo Bayo reversionado por la prestigiosa marca de atún en lata Calvo. Y no nos alegramos, precisamente, porque la vuelta del ídolo de pastilleros seguro que es uno de los signos del advenimiento del Apocalipsis. Y suena raro.

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