Lametones de Amor

Una llamada a la incorrección en agradables tonos pastel

Mes: Julio 2007

¿Censurable?

Hola, amiguitos y amiguitas de esta página y familiares de sus creadores. La actualidad ha querido que encabecemos este articulín con una título que puede llevar al equívoco y que, de hecho, debería llevar al mismo a cualquier mortal medianamente informado. Es más, si uno analiza someramente los encabezamientos de los posts de esta santa casa puede llegar a la conclusión de que éstos suelen estar relacionados tangencialmente con la temática principal que se trata a continuación. También se puede suponer que como somos más volubles que una veleta en Kansas, en realidad sí estamos refiriéndonos al tema obvio que reflejaría el significado del título; fintas dentro de las fintas dentro de las fintas.
Sin embargo, en esta ocasión no trataremos el lamentabilísimo asunto del secuestro de El Jueves; pese a que nos solidarizamos con ellos en pos de la libertad de expresión en general y la humorística en particular, transitando en esta vida por un Estado no intrusivo en las manifestaciones de cultura popular sana y abierto a la autocrítica desde y a cualquier sector poblacional. Y si la vida es blogosfera, esta última frase de charlatán demagógico parece ser el sentir general de la ciudadanía española, que es muy dada a apoyar la libertad de expresión excepto cuando la misma se ceba en el propio grupo humano al que se pertenece.
Para cerrar este tema, y sin que sirva de precedentes, vamos a dar nuestra opinión sincera y adulta (ja je ji). Teniendo en cuenta que el objeto principal de la burla no eran la princesa y el princeso sino la ley de los dos mil quinientos euros (2.500 ‚¬), que los precedentes de portadas de El Jueves han llegado a resultar notablemente insultantes sin actuación judicial de por medio (recordamos por ejemplo la de Sharon con cara de cerdo o Aznar con flores en el ojete) o que el mismo Don Juancarlosprimero Reydespaña es un fan declarado de la revista satírica española por excelencia, este secuestro nos parece una medida gilipollas. Gilipollas en varios sentidos, porque a parte de sacrificar la libertad de expresión en aras de una supuesta protección de la figura de la Monarquía, la medida ha servido para difundir la portada difamatoria como pólvora ardiendo por la red de redes. Y en eBay están por las nubes… nchts. En el fondo lo que pasa es que nos jode no tener una para revender.

Se refiere acaso a su erección?

A la parrilla sabe mejor
A lo que íbamos. Se acerca el verano a pasos agigantados. Pero no el climatológico, sino el de verdad: el social; es decir, el vacacional. Y el símbolo del estío en España es la playa y no la montaña, del lepero a la maña allí van todos a tirar caña. Por si no lo sabían. Las personas humanas patrias y extranjeras peregrinamos hacia las costas ansiando remojarnos en las saladas aguas del Mediterráneo y del Atlántico, entre charcos de polución (este año en Ibiza tendremos doble dosis) y manchas de crema solar, todo ello bajo un sol abrasador y sobre una arena que ya la quisiera para su cocina Burger King.
Estas actividades lúdico-playeras son causantes, presuntamente, de un saludable relajamiento de los cuerpos y de las mentes, mas también de las costumbres. Piensen sino en que otro ámbito se desnudarían ustedes ante cientos de desconocidos, cambiando su habitual traje ejecutivo por un bikini de leopardo o unas bermudas de color epilepsia. En este instante hay que apuntar un detalle estilístico por la simple razón que nos eleva por encima del resto de los mortales con las alas de la coherencia y la Verdad: nosotros no relajamos costumbres en la playa porque vamos así el resto del año.
Así pues, toda esa cantidad de gente en un espacio relativamente reducido prácticamente en porretas hace que la burbuja vital se estreche como un esfínter timorato en el Dragon Kahn, propiciando el ligoteo veraniego playero de musculados efebos y modélicas jamonas que tanto abunda en los anuncios de Frigo, Camy y la Menorq… bueno, estos últimos no, que no tienen presupuesto suficiente y se tienen que conformar con Uri Geller. Pues escuchen, amigos, ésto que a ustedes les parece de lo más natural e incluso ¡saludable! Pues sepán que esto, amigos, es concupiscencia habitual sublimada. Pecadores, finstros.

Debeis ser fuertes
Esta inclinación a los impulsos físicos moral y cristianamente reprobables no es pecado en sí, pero la factualización de ese deseo sí lo es. Y como no hay nada más feo que tener el alma manchada, qué mejor iniciativa que promover playas de ámbito estrictamente familiar. Ustedes dirán, “pero a ver, ¿no son ya las arenas españolas lo bastante familiares? Con la suegra, el perro, la madre y los niños berreando por lo ancho y alto de la orografía. ¿Eh?” y tendrán razón, claro. Pero cuando usamos este término utilizamos la sutil acepción de él que tan sólo se emplea cuando uno es católico recalcitrante hasta la médula y olé: un papá y una mamá y un niño y una niña de caracter asexual.
Como pueden pensar la idea no es nuestra, qué más quisiéramos nosotros tener ideas tan buenas, provechosas y útiles para tener algo por lo que luchar con dignidad y honra, si no de una vieja conocida por todos, la inefable plataforma Hazte Oir, provida, heterosexual, casta, spamera y ahora también playera. En una de esas apologías de un megamailing que roza lo delictivo, convirtiendo las opiniones en griterio, ahora proponen apoyar en bloque una iniciativa propuesta por ellos mismos cuya descripción y web pueden encontrar en www.playasfamiliares.org. El argumento principal, el de la defensa de los niños, podría resumirse con la frase recurrente de un secundario (je je) de los Simpson; ese “¿Y los niños? ¿Es que nadie va a pensar en los niños?” que el Actor Secundario Mel exclama indignado ante cualquier contingencia. Playas Familiares hace suya esa hiperbólica y dramatizada reacción en defensa de la pureza de los niños cuando en realidad piensan en la suya propia proyectada sobre sus retoños. Los niños no van a la playa a ver tetas y culos, van a chapotear y hacer castillos de arena mongos; padres católicos, no pongan a sus hijos como excusa para eludir la tentación.
No nos queriamos despedir sin antes señalar a modo de curiosidad que en las Comunidades del Mal, o el Eje del Pérfido Nacionalismo Periférico, no se ha preparado la subdivisión territorial pertinente. Seguramente, … No. ¡Sin duda alguna!, esto es porque estamos demasiado corrompidos por la tóxica influencia de la hidra roja y el relativismo imperante en las comunidades autónomas el las que la Libertad está en entredicho, en jaque ante las fuerzas secesionistas. Pues desde este pérfido e impío territorio del Azote nos permitimos dar un consejo: si quieren que alguien les tome en serio no usen la Comic Sans, ¡por Dios!

Dramatización humorística

Se aventura una goleada

Se les saluda, esclavos y esclavas, bienvenidos al resumen cuasi-semanal de Lametones del Amor acerca de la cosa inmobiliaria. No se puede decir que nos hayamos aplicado con especial vehemencia a la búsqueda de habitáculo residencial, en parte porque la brusquedad del cambio podría matar de la impresión a cinco (5) Charles Bronsons y preferimos pasar por un calmado proceso de inmunización por dosis de creciente periodicidad. Traducción: aún no estamos lo suficientemente habituados a la pesadilla económico-social en la que está flotando la España onírica del alquiler, por lo que cualquier cálculo que provenga de dividir euros por metros cuadrados nos hace arrugar la nariz de puro horror.
De momento.
Visto lo visto, y oido lo oido, casi que resultará mejor ignorar los carteles que decoran las balconadas y las ventanas por toda la ciudad con sus colores flúor y sus números de teléfono en contrastados tonos. Y no sólo por su perversión estética, si no porque cada una de las consultas realizadas gracias a (o por culpa de) estos avisos ha desembocado en ojos desorbitados, garganta seca y confusión mental; síntomas previos a lipotimia por precios que superaban holgadamente el setenta y cinco por ciento (75%) de la renta mensual de sus seguros servidores. Y cuando decimos holgadamente nos referimos a que abarcaban una horquilla que va del citado porcentaje a aproximadamente el doble. Así pues, hemos descartado la búsqueda por esa vía, al menos aquella cuyos fines no sean meramente lúdicos o religiosos.

¿Qué sabe usted del horror?
Así pues, en nuestro breve periplo por inmobiliarias, por páginas web de inmobiliarias y por páginas web de asociaciones de inmobiliarias hemos concertado cuatro (4) visitas a pisos cuyas características parecían, a priori, óptimas para la vida de humilde meditación y enriquecimiento espiritual a golpe de guateque musical que estamos buscando. Obviamente, se puede deducir que ninguno de los especímenes ha sido seleccionado para pasar a la fase de gestión de contrato, las razones son variadas, aunque dos (2) de ellos comparten una: no nos presentamos a la visita concertada. Pero, ojo, esto según las respectivas inmobiliarias; porque nosotros estábamos físicamente en los lugares correspondientes, pero por lo visto en un plano de existencia diferente al de los amables representantes del gremio inmobiliario porque ellos perjuraban estar en el mismo lugar que los Lamedores del Amor pese a la carencia de evidencias electromagnéticas de su presencia. La otra hipótesis que barajamos es que les sudase la polla diera pereza presentarnos su habitáculo y estuviesen en el bar haciéndose unos anises. Estimados comerciales, si por avatares del destino da la casualidad de que alguno de ustedes dos (2) está leyendo esto: hijo de puta.
El tercero (3º) de los pisos que consultamos era, atención, un bar reconvertido a vivienda ubicado en el bonito barrio de donde-Cristo-perdió-la-boina. Un espacio único, por ser solamente uno (1), excavado en una empinada formando parte de un semisótano y encarado al norte. Allí no había tocado el sol JAMÁS. Eso por no hablar de un detalle que había intentado ser maquillado sin mucho éxito, el de la querencia natural que tienen los jóvenes y los mayores de lanzar desperdicios hacia abajo con la lógica acumulación de desperdicios en las pocas ventanas que aireaban (es un decir) el local.
El último de la serie de hoy era (como ya hemos dicho, a priori) una cosa ideal, relativamente barato, el número adecuado de habitaciones y ubicado en el céntrico barrio del Raval barcelonés. Pero cuando se dice “céntrico barrio” también debería señalarse que es el “semirehabilitado barrio yonkarra con zonas que no patrullarían ni Chuck Norris puesto de speed“. Seguro que alguna vez se han cruzado con un callejón oscuro del que emanaba un hedor nauseábundo que les ha hecho exclamarse de horror como tímidos infantes antes su primera pesadilla pueril; añadan a ello una anciana jorobada y macilenta gritándole a un perro sarnoso y una heterogénea colección de escombros y ya casi se habrán hecho una imagen de lo que sufrimos ese día. Si alguna vez tenemos que atravesar un portal a las inmundas Dimensiones Mazmorra, por favor, que no sea como aquel.
Seguirmos informando, estimados lectores. Sigan vigilantes.

barcelona_murcia.jpg
Próxima estasión: Mursia

Capítulo 21

¿Qué te ha pasado, Miqui Puig?
Tu antes molabas.
Bonito era

Operación Homero

Hola hola, cerruspios y cerruspias paritarios, venimos para hacerles un anuncio autoreferente. Estarán de acuerdo que el presente no ha sido ni mucho menos el año más prolífico de Lametones de Amor, y aunque esto pueda decepcionarles o enfurecerles o darles igual sólo podemos decir que la vida es así, no la hemos inventado nosotros y que necesidad obliga. Primer punto.
Tenemos que anunciarles que al habitual bajón informativo que acarrera el verano se le va a sumar un hecho inédito en Lametones de Amor, un pequeño giro temático que nunca antes se había visto en la necia casa de la saliva y el afecto. Esto es, vamos a pasar a contarles nuestras vidas, pero no se alarmen todavía y déjennos puntualizar. Si esperan ustedes que nos enrollemos sobre el color de las lentilas nuevas de nuestro periquito de peluche o colguenmos fotos de nuestros pies con poemitas escritos a boli andan muy equivocados; pues nuestra intención no es otra que centrarnos en un aspecto muy concreto de nuestra extasiante mas fugaz existencia: la búsqueda de piso, o de como cortarse las venas con billetes de dos cientos (200).
A don Casimiro, tras unos cuantos años de ciudadanía en L’Hospitalet, le han pegado la patada, virtualmente hablando. Cinco (5) años después, se ve obligado a abandonar la casa, el piso de los horrores que tantos dolores y olores traía incorporados. Tampoco se crean que vamos a hacer un drama de ello, porque ya hemos tenido que tener estómago y paciencia suficiente para aguantar incontables meses de obras o un ascensor que lleva sin cumplir la revisión anual desde el dos mil dos (2002) por una lista de deficiencias de seguridad que dejaría a las pateras como cruceros de lujo por el Mediterráneo.
A partir de ahora, relataremos nuestros pequeños encontronazos con la realidad en la búsqueda de habitáculo residencial en una de las ciudades más cosmopolitas y chachis y mestizajófilas de todo el hemisfério Occidental. Deséennos suerte.

Se escuchan ofertas.

Dramatización
Casa con jardín, 1 hab., amueblada, luminosa, para entrar a vivir, ideal mendigos.
700 ‚¬ al mes + gastos, se precisa aval y dos meses de fianza.

En el nombre del Papa

Hola, hola, caramelitos de miel y limón. Esta semana, oh lectores y amigos que leen esto por compromiso, hemos podido disfrutar una vez más de los criterios y juicios absurdos que posee y emite la Santa Iglesia Católica cuando se mete donde no la llaman. Es decir, en todos lados. Curiosamente, pese a que el jueves era el día del orgullo homosetsi y tal fiesta reivindicativa de multicolorido estruendo petardo suele centrar gran parte de las lindezas de la curia y allegados ideológicos, esta vez el desmán del Vaticano se ha producido en un ámbito completamente alejado del refinamiento y el buen gusto de los desfiles gays (plural anglizado, nchts… nosotros hubiésemos preferido gayes, pero el diccionario es así).
No obstante, no se crean que se han ido de rositas, porque como viene siendo habitual en la página ultrarreaccionaria de spam institucional HazteOir.org, siempre vigilantes ante cualquier ofensiva progre-relativista contra la familia, les han dedicado un artículo de esos de denuncia con galerías de fotos “obscenas”, concursos de fotos insultantes y en general una cantidad notable de información para cualquiera que estuviese interesado en asistir o participar. Díganos a quien odia y le diremos quien le obsesiona.

Diéselo
A lo que íbamos antes de irnos por los Cerros de Úbeda, la Fórmula Uno (1). Como bien sabrán ustedes, todos grandes aficionados a la alta competición, el polaco Robert Kubica sufrió un espectacular accidente durante la carrera de la semana pasada. Pero no un choquecillo con llamas y tal, no no: una hostia de padre y muy señor mío a la velocidad de dos cientos treinta kilómetros por hora (230Km/h) de la que, sin embargo, salió solamente con un esguince en el parietal derecho del decúbito supino inferior (o similar). Vamos, lo que algunos llamarían un milagro, ¿verdad? Pozí (jorl, que demodé…).
Resulta que el piloto polaco es paisano del mismísimo Juan Pablo II, y debido a la devoción que le profesa lleva siempre una frase alusiva a Su Santidad en el casco. Y he aquí la memez: según el Vaticano, podría ser ésta y no otra la causa de la increible suerte de Kubica, ya que Karol Wojtyla habría intercedido por la salvación de su seguidor, presuntamente, acercándole un paso más en su ascenso al olimpo de los diésel.
Tráfico se está planteando sustituir la obligatoriedad del airbag por una cara gigante del Papa pintada sobre el capó a aerógrafo con ese típico rollito unicornios-y-planetas newagero pero en católico. El caso de los motoristas sería paralelo: cambiar el casco de chupa-chups tope guapo por una tonsura tatuada con las iniciales K.W. que hará las delicias de todos los fans de Kawasaki. ¡Jodeos, ingenieros: ahora se lleva el amor a Dios!

La nueva normativa ilustrada

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