Lametones de Amor

Una llamada a la incorrección en agradables tonos pastel

Mes: Enero 2006

Y la línea se empieza a difuminar

Hola, niñas y ñoñis, hola. ¿Cómo están, muchachada? Bien, bien, nos alegra oir eso… nos van a perdonar las confianzas y también esperamos nos permitan explicarles un breve suceso del día de ayer, acontecido en nuestro momento de recogimiento personal y humano. Sí, el café de media mañana. No se crean que es un relato gratuito, hay un motivo detrás de él que nos obliga en cierta forma a contárselo y no sólo a modo de anécdota.
Pues verán, estábamos en un momento de contemplación espiritual suprema, a punto de alcanzar el Tao en toda su magnitud y contemplando el esplendor de las musarañas en una bucólica cafetería de estudiantes de esos de la universidad. Haciendo nada, hablando entre bostezos, con las legañas cayendo en avalancha sobre la mesa y divagando sobre los excrementos que debían haber puesto en la cafetera para servirnos tamaña birria cafeinica, cuando un desconocido, ¡un extraño!, se acerco a nuestra mesa con sonrisa mellada y extraño atavío de vaqueros con chaqueta de chandal. Esgrimía, aparte de su desagradable mueca de castigada e incompleta dentadura, unos calendarios de la Agrupación de Insuficiencia Renal Crónica que vendía por un módico precio de dos euros (2 ‚¬) con vehemente insistencia… que era un pesaito, vamos. Así que, finalmente, accedimos a adquirir un calendario no por querer poseer uno (1) ni por el hecho de colaborar con la noble causa de la donación de órganos sino para comprar nuestra tranquilidad y restablecer nuestra burbuja social que el personajillo había mancillado.

Por la voluntad de un mundo mejor
Qué infamia, ¿verdad, amiguitos? No hay nada peor que uno de esos desconocidos que ignorando todas las convenciones sociales y humanas, penetran en el propio espacio vital y le roban a uno el oxígeno, la dignidad y las ganas de vivir en general. Cabe decir que en la situación que hemos descrito nuestro círculo sagrado era bastante amplio, pues estábamos en los minutos de relax diario post-desayuno y eso deja un estrecho margen para maniobrar sin que le toquen la moral y el espíritu y los órganos reproductores a unos servidores. Pero sin embargo, esta desgraciada coyuntura se da cada día, a cada momento: demonios-humanos del acercamiento penetrando en el espacio íntimo de sus congéneres, apróximando sus rostros a los ajenos en demasía, rompiendo la burbuja en definitiva. Desde Lametones de Amor siempre hemos pensado que el mundo sería un lugar mejor si aceptásemos todos, hombres y mujeres, blancos y negros, como gesto moralmente aceptable el apartar con la mano bien abierta las caras de este tipo de personas invasoras; con suavidad, mas con la firmeza de aquel que se sabe respaldado por la sociedad buena. De nada.

Y ahora, algo completamente igual
Anteriormente, nos habiamos quedado describiendo una situación realmente lamentable, con nosotros comprando nuestro bienestar con unas monedas de plata, humillados, derrotados en nuestra misantropía… ¡ayudando al prójimo, imaginen! Así que habiamos pensado que, con el objeto de sentirnos acompañados en nuestra bajeza espiritual, podiamos compartir con ustedes una versión escaneada del Calendario Maldito. Así podrán ustedes descargarlo en calidad ínfima e imprimirlo para demostrar en el caso de que se les acercasen los amigos de la A.I.R.C. (nunca se sabe) que ustedes ya han contribuido a la causa y expulsarlos con su conjuro de su sagrada burbuja vital. Pinchen ahí abajo, en el corazón para comprobar que, efectivamente, somos unos pardillos… y por cierto, no olviden fijarse en el domicilio en que se halla la sede de los insuficientes renales y otros trasplantados; ideal sin duda alguna. ¿O no?

Mis adorables vecinos

¡Hola, holita, vecinitos!
¡Ah!, amiguitos, el imperialismo cultural nos lo pone fácil… imaginamos que todos ustedes habrán reconocido en nuestro endémico saludo necio-cursi-del-amor la frase más característica de su protestante con bigote favorito, Ned Flanders. Y si no es así no se preocupen, que pueden seguir leyendo aunque sean ustedes unos ignorantes sin bagaje ni nada: la ignorancia es felicidad, como dicen nuestros amigos iletrados. Pero, aunque parezca una necedad sin sentido, no se vayan a creer ustedes que citar al más pío de los habitantes de Springfield es casual porque este personaje de ficción ilustra a cada aparición un sentimiento muy común en el grueso de los humanos. Sí, efectivamente, estamos hablando del odio primigenio, de la razón de todas las bofetadas de gran calibre a lo largo de la Historia, del radiocasette a toda pastilla y del olor a fritanga en el patio; nos referimos en definitiva al deseo de destruir a nuestros vecinos, salar sus campos y quemar sus casas. Buen rollo, pues.
Sin embargo hay que acotar este amplio sentir humano ya que, como es evidente, tenemos en la quijotera un caso en concreto y pretendemos desgranarlo unas líneas más adelante. Por lo tanto, queriamos hacerles saber que no vamos a explicarles hechos consabidos como por ejemplo que los franchutes son todos unos afeminados y chauvinistas, que los portugueses unos paletos vendedores de mantas, que los ingleses son todos unos borrachuzos y unos flemosos o que los italianos son unos garrulos y unos payasos sin estilo que le tirarían caña hasta a los árboles. Tampoco vamos a explicarles (otra vez) nuestros problemas personales con la presidenta de la escalera, aunque cabe decir que es una hija de la gran puta entrometida, o con la señorita del sexto segunda (6º 2ª) y sus exageradísimos chillidos coitales, más propios de un San Martín en el campo que del acto físico del amor; en parte porque no les interesa y en parte porque, ¿quiénes somos nosotros para señalar con el dedo acusador de la culpa? ¿Eh? Así pues, el objeto de nuestra super-mordaz e irreverente reflexión (nótese el cinismo en lo que se supone es una autocrítica) será el punto intermedio entre estos dos (2) extremos de un amplio abanico de posibilidades, plásmandose éste en las amigables relaciones que se forjan entre poblaciones limítrofes.

Villarriba y Villabajo
La contienda por hacer la mejor paella de la comarca es dura, pero nadie duda de que en Villarriba la vajilla queda mucho más limpia con Fairy. Por supuesto, los habitantes de Villabajo piensan de sus vecinos que son unos esnobs remilgados y que sus mozas tienen bigote amén de otras muchas lindezas, pero esto no aparecía en el anuncio de la tele. La geografía española esta salpicada en toda su extensión por poblaciones siamesas que se achacan mutuamente los peores defectos que se puedan hallar en el diccionario y fuera de él; aunque ésta peculiaridad no es exclusiva de la piel de toro, ni mucho menos, y sin hacer demasiada memoria nos vienen a la cabeza las simpáticas disputas entre hutus y tutsis por un quítame-tú-esos-granos-de-café.
Entonces, estamos todos de acuerdo en que la naturaleza humana-humana nos conduce irremisiblemente a despotricar del prójimo y ensalzarse irracionalmente a uno mismo y a sus compatriotas, salvo en contadas excepciones y algunas filias desviadas. Claro… Imagínense ahora que entre ustedes y los del pueblo de al lado, objeto de toda su malquerencia, existe una barrera física de farragoso franqueamiento y que, por lo tanto, les aisla y les diferencia y les contrapone aún más. Ya que no se acaban de hacer una idea de lo que estamos hablando, sea porque nuestro discurso es un tanto inconexo, sea porque sus facultades mentales han vivido mejores momentos, les vamos a poner un ejemplo muy ilustrativo y que además (y para variar) conocemos de primerísima() mano: las islas. Unos cuantas millas marinas hacen mucho por alimentar este arquetípico encono entre pueblos que, por otro lado, seguramente son prácticamente iguales en usos y costumbres. A modo de lírico paradigma, vean esta alegre cancioncilla popular ibicenca que Don Casimiro lleva tarareando con risueña voz de tenor desde que era un mozuelo:

Mallorca terra porca,
Eivissa terra de pins.
Val més un eivissenc
que cent-mil mallorquins.
Mallorca terra porca,
Eivissa terra de pins,
Farem una matança
de cent-mil mallorquins.

No creemos que sea necesaria una traducción simultánea de la simpática letra por las marcadas similitudes con la lengua castellana, aunque si fuese menester se pone en los comentarios y Santas Pascuas. Cabe señalar, eso sí, que el ibicenco al que se le ocurrió dicha tonadilla no se puede decir que fuese el más ocurrente, aunque sin duda refleja la animadversión generalizada que sienten los habitantes de Ses Pitiüses hacia la mayor isla del archipiélago balear, léase Mallorca. A cambio, los mallorquines ignoran esta pequeña tirria de extrarradio con el gesto displicente del que se sabe superior en prácticamente todo. Pero excúsennos, que divagamos…

Cierre la puerta, coja la llave, autodestrúyase
Trasladémonos a otro archipiélago, unos cuantos miles de kilómetros al suroeste pero sin salir de las fronteras de este bello y diverso estado que es España. Las Canarias, exótico paraje que desde esta atalaya de la cultura y la modernidad, la ciencia y el arte que es Barcelona vemos un poco como la república bananera en casa, llena de gambiteros, mafias de inmigrantes subsaharianos y hoteleros varios*. Obviamente, como hemos apuntado con aterioridad, el odio fraternal y fraticida entre vecinos se extiende aquí a nivel insular llevando su máxima expresión a las relaciones entre las islas de Tenerife y Gran Canaria.
Pero antes de mostrarles el conejo, un apunte. Nosotros no creemos realmente que dentro de personas cabales este sentir del que llevamos hablando seis (6) párrafos sea de veras una tirria fanática entre vecinos, sino más bien un gesto de hermanamiento y sana competencia combinado con un alto nivel de jocosidad. Creemos. Aunque viendo el amor que tienen por Cataluña fuera del noreste español se haga a veces difícil pensarlo, y más con esto del Estatut d’Autonomia; o leyendo según qué opiniones de algún iluminado la prensa seria acerca del nombre de Gran Canaria, que aprovecha la coyuntura de la inminente reforma del estatuto canario para pedir el renombramiento de la isla a Canaria a secas, aduciendo un agravio comparativo de magnitud escalar: la superficie. Ante tal disparate, uno se preguntaría si este hecho se haya entre las preocupaciones del ciudadano y brasa brasa… Nos, que ya saben que somos unos resentidos pero vasta con amplitud de miras, hemos pensado que en realidad es una oportunidad inmejorable para pedir que Francia pase a llamarse Norte de los Pirineos y que Mallorca, para no herir la sensibilidad del resto de las islas cercanas, sea rebautizada como Normalca. Sí, después de este ladrillo por fin una buena idea, ¡qué grandes somos, vive dios!

* El que se ofenda por estas palabras posiblemente no haya entendido mucho de este articulín en particular ni de Lametones de Amor en general. Gracias.

Allá usted

Hola, hola, hola, hola, druguitos virtuales nuestros. Ya lo ven, amiguitos, hemos vuelto como lo suelen hacer los flamencos voladores cuando visitan las saturadas aguas de los estanque ibicencos de Ses Salines: gordos, sonrosados y a mitades de enero. Tras esta lamentabilísima analogía, no sería de extrañar que se estuviesen preguntando ustedes acerca de qué parásito cerebral se debe haber instalado en nuestras meninges para habernos trastocado de tal forma, iniciando nuestro lento regreso con el pie izquierdo de la metáfora innecesaria, burda y tosca cual tertuliana de media tarde. Y tal vez nos acuse alguien de hilar ideas de una forma forzada, pero quizás nuestra inoperancia mental tenga mucho que ver con este último concepto unido a la de la pérfida caja tonta, esa jaula casera que vomita una amplia gama de programación entre el icor nauseabundo y la ambrosía divina indistinta e inopinadamente. Ante tan iridiscente panorama, no es raro que el telespectador mundano se vea sorprendido, inmerso hasta el cuello en un vórtice en el que flotan y giran sin cesar tanto diamantes como turba en descomposición, y todo ello sin salir de casa y sin siquiera darse cuenta. Así pues, teniedo en cuenta esta breve disertación sobre la crueldad del caos informe televisivo, pregúntense cuántos de ustedes se ven moralmente justificados para señalarnos con el dedo acusador de la culpa cuando les digamos que hemos visionado decenas y decenas de veces el infraconcurso Allá Tú, de la cadena amiga Tele Cinco (5), y que en cierta forma truncada y retorcida nos ha gustado. ¡Hala, a descalificar!
Para aquellos de ustedes, sarcásticos lectores, que no conozcan dicho concurso por ser exquisitamente selectivos con su dieta diaria de rayos catódicos o por tener (fundamentados) prejuicios contra los programas vespertinos de la cadena de telerrealidad por excelencia, les resumimos su funcionamiento en unas breves líneas de texto. Para empezar, apuntamos que el calificativo concurso no es el más apropiado para atribuirle al espacio; esto es porque los participantes no compiten entre ellos por un premio, sino que uno de ellos elegido al azar entre los acertantes de una pregunta gilipollesca apuesta contra la banca descartando las cajas de sus compañeros cuyo valor, oculto al comienzo del juego, comprende valores entre diez centimos (0’10) y seis cientos mil euros (600.000). El único factor que controla el participante es, por lo tanto, el poder plantarse con la oferta que le haga la banca, de una magnitud que dependerá de la suerte que haya tenido. El azar, la pura suerte, el anzuelo más viejo de la historia de la artimaña y la triquiñuela. Pero, ¿qué sucede el resto de participantes, que no han tenido la fortuna de participar en la apuesta central del juego? Pues tan sencillo como que siguen participando de la colectividad y alimentándose del cátering de Tele 5 hasta que tarde o temprano, dependiendo en gran medida de la inoperancia del infraser en cuestión, acaben saliendo al círculo central para gozar de sus quince (15) minutos de fama.
De acuerdo, imaginamos que a estas alturas ya se pueden hacer una idea del desarrollo del concurso, aunque de hecho ese factor es tan sólo la superficie del fenómeno Alla-tuesco. Lo que cuenta en este caso a la hora de enganchar al posible espectador es curiosamente lo que no se ve, la convivencia de los concursantes durante semanas y semanas da lugar a un espectáculo en el plató lleno de guiños privados, lagrimitas de cocodrilo, abrazos sensibleros, confraternización entre semejantes, envidias y pret-a-porter de extrarradio; dando pie al espectador ocioso (¿y cuál no lo es?) a la identificación con los participantes, al chismorreo ajeno y a la especulación. La naturaleza elemental humana es, oh amiguitos, la de una portera. Añadan a esto que el presentador del espacio es el presentador de gran popularidad y paradójico mojabragas patrio Jesús Vázquez, que todos ustedes recordarán porque desde hace unos añitos sale hasta en la sopa, y tienen ustedes el elemento definitivo para desenmarscar al supuesto concurso de las cajas. No estamos hablando realmente de abrir cajas y llevarse un dinerico, sino más bien de un nuevo espectáculo de telerrealidad supremo, en el que la perturbada imaginación del televidente rellena los huecos que intencionadamente deja el programa… así, el mensaje equívoco que nos envían a través de las ondas se adecúa a cada personita, que distorsiona y hace suyos las alegrías y las penurias de concursante-objeto.
Por cierto, no se olviden que enviando CAJA a un número de cuatro (4) cifras pueden ustedes compartir el premio con el concursante y que el Gran Hermano aún les vigila. ¡Feliz distopía, amiguitos!

Un largo camino hasta las cabras

Hola, amorosos, antes de nada no se exciten en demasía, pues este articulín no significa ni abandera nuestro inminente regreso a la vida normal de esta publicación en internet que es Lametones de Amor… sin embargo, también es cierto que queriamos, o necesitábamos, dejar hoy una pequeña reseña por dos motivos (2). El primero que nos entristecía pensar que tan sólo con entrar en nuestra amada creación cyber-espacial se viese ya un tácito mensaje de despedida, y segundo porque estos días ha estado ocurriendo algo que parece realmente fuera de todo lo que es normal y razonable en este mundo. Sea por una combinación extraña de astros en el firmamento, sea por pacto diabólico, sea porque la vida es así (llena de luz, llena de color), lo cierto es que el piloto de rallies que ha encontrado más altibajos en su carrera deportiva, y aquí cabe apuntar que estamos hablando del abigarrado corredor Carlos Sainz, está liderando la aún más sórdida prueba del Lisboa-Dakar en su categoría. Y si ustedes, malpensados, están especulando acerca de en qué categoría de bigardos podría participar el piloto español, les aclaramos que va en coche… ¡por supuesto!
Reflexionemos un segundo (1 s.) acerca de la carrera que parte de alguna localidad europea y llega mediante un viaje de destructiva polución de paisajes vírgenes a la capital senegalesa. En primer lugar está esa extraña costumbre de ser la competición con inicio itinerante más famosa del mundo, quizás en un intento de fructuosidad puesta en duda de captar adeptos a lo largo y ancho del sur de la vieja Europa. Acuérdense con qué bombo se anunció en los medios la decisión de la organización de comenzar desde Granada y Barcelona en sendos años, y ni aún así el rally ha conseguido hacerse un hueco afianzado en la televisión local, pues el seguimiento del mismo nunca ha pasado del irregular; más o menos en la misma franja cualitativa y cuantitativa que las retransimisiones de vela o de tenis de mesa. Quizás esta falta de interés por parte del público estaba fundamentada no en la escasa emoción de la carrera o en otros factores socio-culturales, sino en la ausencia de nombres famosos a los que seguir e idolatrar. Nos conducen a pensar esto dos (2) factores bien conocidos por todos ustedes: que en el momento de aparecer en el Dakar el nombre de Carlos Sainz, la prensa se ha volcado con un afán casi morboso en la carrera, casi como si deseasen la desgracia del gafado piloto madrileño, y también que es grotescamente fácil realizar un paralelismo con el fenómeno de la Fórmula Uno (1) y la Alonso-manía en España, que ha convertido de repente y por inspiración cuasi divina en expertos estrategas de la prueba reina a miles de miles de ratas de la barra. Nchts… Mu mal, si es que tendrían que habé alargao to lo posible la entra en bogses y descargar más la erodinámica… Gracias a Tele 5, AMEN.

La cagamos, Carlos
Carlos Sainz, de triunfador piloto de rallies, bicampeón del mundo, personaje de la Jet, se transformó en apenas unos años en un personaje risible, habitual compañero del decadente domador (¿hacia falta el adjetivo con tal sustantivo?) Ángel Cristo en las tiras del genial Pedro Vera como simbología del gafe más desastroso. Piensen ustedes en un tipo con mal fario, un cenizo, y el subconsciente les guiará sin duda al nombre de Carlos Sainz… y si son muy anglófilos a los Kennedy. Pero es curioso que su desgracia eclipsase sus numerosísimos triunfos en todo tipo de competiciones, culpen de ello quizás a la tendencia patria al cachondeito-envidia, quizás a lo extravagante de sus aparatosos accidentes, ora enviando una cabra a la ionosfera, ora quedándose a veinte (20) metros de la línea de meta, ora siendo protagonista de frases de gran calado en la historia de la hilaración hispana pronunciadas por su eterno copiloto y segundón Luis Moya…
Nosotros, que le creiamos justamente retirado de la vida pública, no podiamos más que esperar que el inexorable rio del tiempo acabase por diluir la tinta vertida sobre su mala racha y quedase para el recuerdo los dos (2) campeonatos del mundo que tiene el carpeto-vetónico piloto en el bolsillo. Sin embargo, hace nada realmente, salió a la palestra Poli Díaz en algún programa de estos de papel couché amarillo hecho un mosaico humano, escupiendo bilis a diestro y siniestro, hundiéndose hasta las cejas en la basura y salpicando de mierda a algunos personajes del mundo de la farándula y de la noche que le habían abandonado en la miseria (sic). Pero, ¡oh!, que sorpresa cuando dijo que él, el Potro de Vallecas, se había estado pintando unas líneas, mirándose en los espejos, bailando con la necia dama blanca de la drogaina con un famoso piloto de rallies que había sido muy bueno pero que ahora tenía mala suerte (otra vez sic). ¡Qué osadía la de Poli!, ¿quién duda de la identidad del supuesto compañero de farras del Potro? Ya nos imaginábamos a un desentrenado Sainz defendiendo su honor de caballero español en los resbaladizos platós de la Cadena Amiga, batiéndose con vociferantes “periodistas” de dudoso gusto e ínfima altura moral; pero la suerte o la oportunidad han querido que el piloto vuelva a la actividad profesional con gran éxito deportivo y de prensa, ¿significa esto un repunte en la fortuna del otrora estandarte del infortunio patrio? Dios quiera, por el bien de la salud del cartílago nasal de mucha gente y del propio Carlos, que el día catorce mientras lidera la prueba en solitario, no le caiga encima la lluvia del desierto que acontece cada ochenta (80) años… a él solo.
Y no pregunten por qué, no nos cuesta tanto imaginarlo… Hasta pronto amiguitos, nos veremos tarde o temprano; sean optimistas.

When the music is over

Hola, amiguitos, lamedores, amorosos. Este post es para anunciarles que Lametones de Amor, su página con fondo rosa y amarillo favorita, se toma un descanso de duración indefinida. Sí, así es, recién empezado el año nos retiramos a la Gruta del Amor a meditar y hacer posturas raras.
Sólo podemos y deseamos decir: ¡hasta pronto amiguitos!

And now, for something completely the same…

¡Feliz año nuevo, amorundios setsuales! Felicitémonos porque este año tampoco se ha acabado el mundo ni se ha alzado ninguna criatura demoniaca de las profundidades del mal llamado Océano Pacífico… Ah, cuánta alegría, cuánto gozo inconmensurable recorre nuestros sensuales y curvilíneos cuerpecitos a través de un entumecido y etilizado sistema nervioso. Y la causa de dicha dicha no es precisamente la finalización de un ciclo de traslación terráquea alrededor de nuestra estrella de hidrógeno a temperaturas absurdas, sino más bien un hecho más reseñable para nuestras descreidas molleras y que pasamos a detallar a continuación. Por cierto, antes de empezar, ¿se han dado cuenta de la brasa que les hemos soltado impunemente para decirles en definitiva que estamos contentos por algo? ¿Eh?
El origen de nuestra celebración particular se origina hace cosa de una semana y pico, cuando don David Catalina, que ustedes sin duda deben conocer como compañero de singladura y amigo de esta casa desde tiempos inmemoriales, nos concedía su personal premio al mejor blog del año 2005; pero, por si esto fuera poco motivo de gozo, sus lectores han decidido por la vía democrática y amorosa otorgarnos el muy valorado premio del público, compartiendo pódium de lujo con dos (2) maestros de la blogosfera y del mundo en general como son las eméritas personas de Don Absence y John Tones. Tsk… si es que no nos lo merecemos oigan y, claro, acostumbrados a no ganar ni en la rifa pues nos sobre-emocionamos… ¡Ah!, si siguen ustedes tratándonos así de bien nos lo vamos a acabar creyendo y pasaremos a tratarles con el cruel látigo de la displicencia.

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