28
Abril
2007
Flash! Uoooo! King of the impossible!
Se les saluda, gente de utilidad dudosa, desde nuestro polvoriento púlpito de internet. Hemos tenido que apartar unas cuantas telarañas del teclado y engrasar reflexivamente * nuestros oxidados extensores de las falanges con el fin estar en condiciones óptimas a la hora de retomar la tarea de adoctrinarles en nuestra disfunción social y estética. Sin embargo queremos insitir una vez más que si les abandonamos temporal y racheadamente no es por pereza o por desidia o por afición a la cría de ácaros: es porque vamos de culo.
Pese a nuestra desbordante actividad cultural y laboral, no queremos que piensen que no nos acordamos de nuestro amado público de amor y saliva. Ustedes. Es por esto que queriamos brindarles una de nuestras reflexiones personales y semióticas posmodernas acerca de un objeto cuyo uso se ha tornado cotidiano: el XXXXXX. Eh, y no crean que lo llamamos así por ser misteriosos y crípticos cual ser del inframundo, sino porque justamente el objeto de nuestra disertación es la propia carencia de un nombre estandarizado y reconocido para el aparatejo en cuestón.
Dejaremos de hacer el mono y abandonamos nuestro paseo por el ramaje para revelarles que nos estamos refiriendo a esos dispositivos de almacenamiento masivo USB que ustedes utilizan para guardar vitales archivos demasiado pesados como para colgarlos en internet y pasearlos por las diferentes computadoras que frecuentan; es decir, el Triángulo de Transferencia de Datos CCC: curro-casa-cyber.
Sólo en esta semana, hemos escuchado llamar a estos cacharros de formas tan variadas como: memoria flash, pen-drive, lápiz, mochila, pinza, el USB, sobre, boli, diskette, trasto o el masivo. Y verán ustedes… la sinonimia está bien, ahí está el pene para atestiguarlo, pero uno tiene que tener prioridades en esta vida y una de las nuestras es la ergonomía lingüística. Uno no puede quedarse aturdido con cara de lelo cuando le sacan de la chistera otro sustantivo más para un objeto cuyo nombre no está consensuado por todas las capas de la sociedad estatal. Es por ello que nosotros proponemos un gran consenso multilateral para acordar un vocablo justo que a la vez dinamice nuestra capacidad verbal reajustándola a los nuevos tiempos y sin usar neologismos extranjeros de otro pais. Y lo que el mundo está pidiendo es que a las memorias flash las rebauticemos como DISQUETES. De nada.

* Este es un chiste que nos ha hecho mucha gracia, mas tememos que no se acabe de pillar bien del todo: reflexivamente, como si de un verbo reflexivo se tratase y también de Reflex, que es bueno para las articulaciones. Ja ja ja, es un juego de palabras. ¿Lo has pillao, cuñao?
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