29
Junio
2006
Bene bene
¡Buenos dias, amorosos beatitos! ¡Yuhu hu! ¡Felicidad! Alborozo y alegria en esta Santa Sede del Amor, y no, este arranque de euforia no se debe a la eliminación mundialera ni a las sustancias extrañas, esta vez nuestros motivos no son de este mundo, como tampoco lo es el reino de nuestro protagonista de hoy. Pero dejemos las cosas claras desde el principio, que con toda esta cháchara católica y referencias ultramundanas no nos estamos refiriendo al nuevo empleo del modélico español Chema Aznar allende los Pirineos, ¡quede claro! Que resulta que a la mínima que a un honrado exfuncionario, armado con información privilegiada, se le ocurre abrir una empresa para gestionar este o aquel derecho de autor y de paso utilizar esta entidad para cobrar jugosas sumas de magnates de la información se le echan al cuello los buitres de los periodistas, como si esto no fuese lo más normal en el exfuncionariado. Lo que ya es incompresible del todo es que tenga que ser el mismo ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, el que lance una acusación de incompatibilidad, porque esto entonces no sólo es una injuria sino también una execrable falta de moralidad: es evidente que si hay algo de este desgraciado malentendido que es objetivamente detestable es sin duda el nombre de la sociedad constituida por Aznar y su esposa la Legionaria de Cristo Ana Botella, nada menos que Famaztella S.L.. Vaya tela… Familia Aznar Botella, como si del bar de la esquina se tratase, o el colmado Frapino (Francisco, Pilar, Noemí), … realmente execrable.
Pero, como les habiamos anunciado anteriormente, no es el principal objetivo de esta pequeña tonterida de hoy el criticar las carencias creativas del dueño de la cafetería Nuryvan, sino más bien fascinarnos y exclamarnos en éxtasis con los fastos y los lujos de la visita de nuestro amado Pontífice del catolicismo, SS Joseph Ratzinger. Una vez más, el más alto líder de la Iglesia de Occidente sale de su palacio-templo con rumbo la tierra de la rumba y la timba, que por si no han captado las referencias al marcado gusto patrio hacia el cachondeo y el juego, les aclararemos sin demora que se trata nada menos que de España. Concretamente a Valencia.
Momentos Publicitarios
Amigas de Lametones. ¿Cuántas veces han pensado ustedes que este Santo Papa no mola, que el que molaba era el otro, Juampa the Second? De acuerdo en que Karol fue el que creó el concepto del Papa Espectáculo, no fue en vano su carrera de actor; el Pontífice como producto a explotar, pero venimos a sacarles de su error, si nos lo permiten ustedes. Y es que el bueno de Benedicto XVI mola mazo-mil y no sólo por lo que fue y ha sido, ora miembro de las Juventudes Hitlerianas en un antiaéreo, ora director de la Congregación por la Doctrina de la Fe (cargo antaño conocido como Gran Inquisidor) sino porque ha abrazado el papel papal de Estrella de los medios que le dejó su predecesor y lo ha hecho suyo a su germánica y anciana manera. Engrandeciéndolo, elevándolo a las alturas del disparate. ¿Qué no?
Tomen como ejemplo el faraónico montaje, con su consecuente gargantuesca dilapidación de recursos, que se ha preparado en la capital valenciana para tal evento.
- Un escenario de dos mil quinientos (2500) metros cuadrados; lo que supone, así a ojo de buen cubero, un cuadrado de cincuneta (50) metros de arista. Como sabemos que estas cifras no significan absolutamente nada para sus visuales cerebros, utilizaremos la medida de área aceptada por la academia de las ciencias española: medio campo de fútbol.
- Dicha plataforma estará coronada por una torre luminosa de treinta y c… bueno, de unos quince (15) pisos de altura.
- Alrededor de semejante mamotreto se levantará una corona de asientos (sic) para nada menos que tres mil (3000) sacerdotes concelebrantes; esto es, que también están contentísimos. En el puente, por si esto no fuera suficiente, se dispondrá una segunda zona de butacas para otros tres mil (3000) invitados especiales (sic).
- Aparte de las pantallas gigantes, los cañones de luz, las cortinas de aire acondicionado (supones que como medida preventiva anti-tabardillo) y otros gadgets de tecnología eucarística destaca la previsión de asistencia al concierto, que asciende a un millon y medio (1.500.000) de gentes.
¡Qué bien, eh! Que pasote este evento… y todo por las familias. Qué contentas tienen que estar las familias viendo que destinan cientos de miles de ecus a apoyarlas con esta efímera inversión. Vamos, nosotros si fuesemos una familia estariamos exultantes de ver como se organizan lucrativas oportunidades de negocio en nuestro nombre, aprovechando de paso la venida de Der Panzerpapen, sea la venta de recuerdos de la visita, sea la comercialización del pack del peregrino.
Hay algo que resulta, si más no, escamante, y es este extraño énfasis que se pone desde hace un tiempo desde los sectores religiosos en defender la Familia. Así, como ente genérico… acto en favor de las Familias. Quieran que no, aunque las suyas no le gusten a ustedes porque les consideren raritos o porque los primos les tirasen del pelo y de las orejas por leer libros de “Construye tu propia aventura” en lugar de cualquier otra actividad necia, las familias son algo que ha existido y existirá siempre en la condición humana a lo ancho y largo del globo. Es algo biológico, la tribu, la sangre. Es por tanto una perogrullada del tamaño del Estado de Illinois el defender “la Familia”, a no ser que con este estamento pretenda uno mandar un mensaje implícito en contra de un modelo familiar que se considera corrupto por convicciones morales propias o se sea un mafioso de origen italiano.
Sin embargo, al contrario que algún colectivo supuestamente espontaneo que se ha posicionado frontalmente a toda esta farsa, nosotros como Sancho haremos lo que vemos. Así pues, quede claro que a partir del día de hoy en Lametones de Amor no habrá un día sin que dediquemos un momento para reiterar nuestro apoyo al metabolismo humano. Y al arco-iris, también estamos a favor de él.

Que la paz sea con vosotros y con vuestro espiritu y que el niño Jesus os proteja de todo mal y del sol del mediodía.
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Pues qué bien, debo decir que cuatro (4) horas después de ingerir el producto de hoy, aún me huelen las manos y cada vez que las acerco a mi cara mi nariz ésta se frunce e incluso me provoca náuseas. Y todo por un huevo, un huevo chino. No se trata del famoso huevo cien (100) años, sino de un huevo envasado al vacío que no sabemos como se llama, pero que es de igualmente de pato aunque cocido en sal. Lo venden en el súper chino y para probarlo, esta vez y para variar, hemos visitado un bar restaurante de Dürums y Shawarmas regentado por nepalíes.
Menos mal que hemos tenido la precaución de adquirir una lata de brebaje lácteo para diluir esa posible contingencia. Sentimos no poder concretar la denominación de nuestros alimentos hoy, pero nuestro conocimiento del chino es francamente pobre, por no decir nulo, y la única palabra en inglés decía: “Milk”. Si algún chino lee esto, le agradeceremos que nos traduzca lo más relevante del etiquetado.









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