30
Noviembre
2005
La parada de los monstruos
Hola hola hola hola, débochcas y malchicos del internet. No tengan miedo, no se asusten, amiguitos, que no les vamos a hablar de aquel infausto “pograma”, otrora presentado por ese icono del erotismo hirsuto que es Jose Manuel Parada, que es Cine de Barrio. Aunque con tan sugerente título bien podriamos hacerlo, no es nuestra intención hacer leña del árbol caido, de un espacio televisivo en horas bajas dedicado a evocar las glorias artísticas de un pasado. Sin embargo el entorno del programa, empezando por el abigarrado pianista y pasando algunos de sus invitados más tronados, léase por ejemplo Marujita Díaz desbocada, léase por ejemplo Juanito Valderrama bailarín; sí que van a ser tratados en estas humildes líneas. Y es que este programa de TVE es sin duda uno de los que ha dado a la televisión española más momentos más extraños, casi terroríficos a veces, de su historia; y sin duda ocuparía el primer lugar en esta particular clasificación si no fuese por la existencia de aquella joya del marcianismo que fue Hotel Glam… Pero no hemos venido aquí hoy a hablar de la necia drogaina, ¿no?
One of us!
Hoy, niños, venimos a hablarles de semántica y de esta aplicada al intrincado mundo de los frikis. Segun esa web de contenidos autocompasivos que es la wikipedia del amor, un friki “es una persona obsesionada con un tema o afición en concreto, normalmente extravagante, hasta el punto de convertirlo en una forma de vida”. Espeluznante. El pajerillo que ha redactado esta definición (porque seamos honestos, el tipo de persona envia articulos a Wikipedia tiene un elevado grado de pajerez) está cometiendo sin ser muy consciente de ello una paradójica contradicción para consigo mismo. Esta catalogándose, englobando su supuesta extrañeza dentro de una amplisimo subgrupo humano, intentando encauzar en la corriente del convencionalismo un comportamiento que se define a si mismo, y que de hecho que no se concibe sino como una como una actitud outsider. Y es que definir al freak como miembro de grupo social supone un giro de tuerca que le lleva a pasar de su supuesta rareza a una integración plena en el amplio espectro de las razas urbanas.
Suponemos que la devaluación del término freak ha sido inversamente proporcional al auge que ha experiementado el negocio basado en su propia cultura. Ahora, cualquiera que haya hojeado un libro de Tolkien o haya utilizado alguna vez Linux, ya puede considerarse freak, ¿o a ustedes no se lo han llamado nunca? Merchandising para frikis, películas para frikis, camisetas divertidísimas para frikis… todos hemos caido en eso alguna vez; sin embargo, tendrán ustedes que admitir que es ridículo hacer ostentación de extrañeza con algo totalmente absorbido, reasimilado y regurgitado por la maquinaria comercial del Sagrado Sistema Capitalista Democrático. ¡Ea!
Amparo, te has fumado un porro, po zi
Ahora bien, esta acepción del término, que ustedes han aceptado sin pestañear, es una cosa como de élite cultural, como de gente extraordinariamente super-lista. Pregunten a cualquiera de sus amigos y compañeros de pelo cenicero, coleta aerodinámica o boina calada acerca del significado del significado metafísico del término friki y sorpréndanse ante la respuesta, pues nos atrevemos a aseverar que la mayoría de ellos les referirán a esos personajes que tanto animaron sus noches con Crónicas Marcianas.
Y ahí le tenemos que reconocer un cierto mérito a Sardá y a su defenestrado programa televisivo: hicieron unas temporadas de pura basura de papel couché arrugado y mordisqueado por ratas de alcantarilla purulentas y probablemente provocaron con su ejemplo un aumento desmesurado del consumo de la dama blanca que siempre traiciona… pero hay cierta justicia poética en el hecho que devolviesen al término friki, al Freak, su significado original. No nos negarán que el disminuido físico y psiquiatrico Manolito Reyes, más conocido como Pozí, no es un arquetipo de la atracción circense extraordinaria; el Cuñao y el Risitas, Carmen de Mairena, Bernardo Cortés… son sin duda el equivalente posmoderno y decadente de la mujer barbuda y el hombre elefante. Los auténticos monstruos de una Freak Parade cuyo nombre había sido injustamente usurpado por unas personas que en el fondo están carentes de anomalias o taras.
Así pues, con esta pequeña reflexión queremos no sólo celebrar la readjudicación del anglicismo a sus legítimos propietarios, la gente extraordinariamente bizarra, los monstruitos contemporaneos. También queriamos recomendarles como denominación para sus amiguitos comiqueros (y para ustedes también y… bueno, y nosotros) un término mucho más castizo y renovado como es el focomelísimo Pajero. Y mucho más bonito, donde van a parar…
en la categoría 

Pero no era del cruel destino de la humanidad por culpa de un “quítame allí esas llamas” lo que les queriamos reseñar, aunque esté relacionado nominalmente con la pícara señorita… 
Se llamaba Jordy y tenía cuatro (4) años en 1992. Y nos quería decir que era muy difícil ser un bebé. En su caso no lo dudamos, aunque más difícil le resultó dejar de serlo. El tierno infante con su primer disco vendió diez millones (10.000.000, uf…) de copias y se hizo con un hueco en el prestigioso libro Guiness de los récords como el artista más joven en conseguir un número uno (1) de ventas. Los papás del engendrito, que para más señas eran cantantes venidos a menos y productores venidos a más, se lo llevaron de tourne por medio mundo. Se dice incluso que realizó una actuación especial en Neverland para el mismísimo Jacko Wacko en persona, si es que se le puede decir persona a estas horas. Truculento, truculento… Casi tanto como el negocio que a mediados de los noventa montaron los señores Lemoine: La Granja de Jordy. Un chiquipark enclavado en plena naturaleza que combinaba atracciones de feria con ponis y ovejitas y donde, además, podias conocer al propio Jordy en carne y hueso… ay, si es verdad… que lo de atracciones de feria ya lo habiamos dicho antes. Aquí, en la madre patria, también se podria haber hecho algo similar con Joselito, pero claro, la granja hubiera sido de otro tipo. En cualquier caso, amorosos, si querían visitar tan idílico lugar llegan tarde. El gobierno francés, prohibió la aparición del niño y todos los negocios relacionados con su imagen, por considerarlo explotado por sus progenitores, que, curiosidades de la vida, un año después de la prohibición se separaron.
Sí, la fruta de bolsillo, empezamos mal. Porque si excluimos melones, sandias, calabazas y algún que otro albaricoque a punto de estallar a causa de su madurez, todas las frutas son de bolsillo. Se pueden llevar de un sitio a otro facilmente. Pero claro, no vienen masticaditas y embolsadas como el nuevo producto de Juver. Si conceptualemente el producto ya tiene delito, la materialización del mismo es aberrante. En primer lugar y atendiendo a su presentación les diremos que los Frutys, como las desgracias, nunca vienen sólos, sino que se presentan en packs de cuatro (4) unidades; como si en vez de pseudofruta se tratase de cerveza. Un exceso innecesario, una maniobra sucia y mercantilista que nos hace sospechar que Juver quiere ante todo nuestro dinero. Sobretodo, porque se hace difícil creer que después de probar un Fruty le queden ganas a uno de comerse otro.

A veces, desde este púlpito postmoderno en que se ha convertido el blog, el blog en general, no solamente el nuestro, se tiende a enunciar opiniones propias como si éstas fueran dogma. Todos, absolutamente todos, caemos en eso más a menudo de lo que deberíamos. La tendencia a extrapolar nuestros gustos y estirarlos hasta llegar a cubrir el espectro más amplio posible nos hace hablar de forma demasiado generalista. Son muchas las ocasiones en que parece que representemos a un colectivo o a un estrato social determinado que, en definitiva, no nos ha pedido que los hagamos y que además, por lo general, suele ser lo bastante heterogéneo como para no poder englobarse en todo su conjunto dentro de un mismo lema.


Sí, queridas amigas, han leido bien. La red, nuestra amada red, siempre evolucionando no sabemos muy bien hacía dónde, nos ofrece también ahora 
Socializacion
rss de lametones