Hola, campeoncitos de amor, querrán saber ustedes cómo nos fue la concenctración Pro-Palomitas Blanquitas, ¿no? Pues a mal sitio han venido, amiguitos, pues nosotros estamos embriagados por el éxito inconcebible de la manifestación. Si quieren leer váyanse a Habemus Plaka, que nos han ahorrado el trabajo con una crónica miles de veces más fiel que la que nosotros relatariamos…
Pero eso sí, ya saben lo que nos gustan las fotos grandes y las miniaturas pequeñas, por lo que hemos decidido pasarles unas diapositivas virtuales de nuestra gran hazaña en favor de la renovación espiritual del Hombre Moderno. Ahí están, si pinchan las verán en tamaño XXL:
Momentos de espera previos a la manifestación, entre nervios y necedades las fotos salían disparadas a cualquier punto necio del espacio. Hemos seleccionado ésta porque las palomitas que anidaban sobre el puesto de palomas daban bastante asquito… ¿o al revés? Pueden comprobar, de paso, que en Crispilandia también hay ratas voladoras de esas.
Llegada de dos sextas partes (1/3) de Ultraplayback, los eméritos Lalala y Way con sus pancartas despelgadas y pinturas de guerra, justo a tiempo para ver a su fiel servidor y admirador Casimiro poniéndose un gorro de ducha de señora con palomitas cosidas… hay cada friki suelto por ahí, ja ja ja.

Otsirc de los Habemus Plaka, desafiando a la disciplina de partido, compra un bote de tóxicas palomitas multicolores. El muy valiente se cree Batman pero por suerte pudimos atraerlo de nuevo al lado del Bien y de las Palomitas Blancas y como recompensa a tal acto de fe y buena voluntad, le asignamos la importantísima función de “Aguantador Oficial de la Pancarta Amorosa” que cumplió con gran aplomo y honor. Ñe.
Reparto de octavillas a cargo de Don Way entre la juventud española. Fíjense como se intentan aguantar infructuosamente la risa los dos (2) polluelos y como el Ultraplayback del Piano con camiseta roja enseña deleitando las virtudes de la Palomita Blanca. Dejad que los niños se acerquen a Way.
Lalala dejando constancia de la maldad de la palomita polícroma en un lugar inmejorable. No, no hay una señora dentro del cajón de las palomitas: es el espectro de Carmina Ordoñez que, por fin desintoxicada, estaba allí para apoyarnos.
Ante las expectativas de una afluencia de público masiva, se tomó la precaución de contar con una dotación de la Cruz Roja para prevenir esos pequeños incidentes indeseados tan habituales en los tumultos y en los conciertos de Belle Pop. Pero los sanitarios, ante la poderosa fuerza de los argumentos esgrimidos por nuestra causa y la arenga a coro de Acelga, Casimiro y Zeros, decidieron unirse ciega y fielmente a nuestra reivindicación pacífica. ¡Cuánta igorancia!
Casi mejor sin comentarios: Casimiro transformado en El Impoluto Palomito. Fíjense en el gorro que es pura artesanía, ¡señoras!
Ante el puesto de palomitas, los Lamedores Duros y Ultraplayback amorosos reivindicamos la presencia de Don Satanasito del Amor. Aquí podrán apreciar que pese a nuestra apostura apolínea y belleza afrodítica, llevamos camisetas como todo el mundo.

Como punto álgido de la Fiesta de la Palomita Demócrata se llevó a cabo una bonita y alegórica performance (en castellano, fantochada) en la que el suelo acabo sucio de palomitas de colores y sin embargo la blancura de la bata de Casimiro quedó intacta debido a la fuerza de sus convicciones morales y estéticas.
Como colofón y cierre del acto reivindicativo, procedimos a comprar un bol gigante de Palomitas Blancas y agradecer la colaboración desinteresada y el buen humor de la palomitera a cargo del puestecillo. No es que sea china, necios, es que se está riendo porque le haciamos gracia.
Qué bella estampa de hermanamiento la que captaron nuestras cámaras justo al final de la concentración. Un minuto después apareció el personal de seguridad del Corte Inglés mirándonos con caras de aturdimiento y sospecha a partes iguales. Pero por suerte para ellos ya nos estábamos yendo…
El gorro del Impoluto Palomito bien se merece una vitrina. Amanda su creadora y poseedora de las manos que le han dado forma se deleita con su aroma de caucho, palomita y laca de pelo. Como ven, la Lamedora se ha quitado su casco negro de cara al verano y ha adquirido un aire más alegre y frutal.
El punto y final de esta fiesta de la democracia tuvo lugar en un conocido restaurante oriental de China. Los amables camareros impactados por el enorme porte de los manifestantes y por el halo de bien que irradiaban nos alojaron en un comedor exclusivo y super-vip. No tienen más que ver al Molt Honorable presidir la mesa junto a Casimiro y un medio (1/2) de Way.
Y no queremos marcharnos sin decirles que dedicamos este post al maestro Don Lindyhomer, que no pudo asistir al evento y al que echamos de menos por su reconocido savoir fair. Eso sí, no se preocupen señores, ha sido la primera pero no la última…
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