3
Mayo
2005
Consecuencia Inevitable de la actual situación geopolítica
Otro relato de Amanda y Casimiro protagonizado por animales y basado estrictamente en hechos reales
El 1 de enero del año 2002 salió a la calle el euro como moneda única para todo el territorio de la comunidad económica europea. Salió a la calle literalmente, porque por bancos, bolsas y otras entidades financieras llevaba circulando virtualmente desde hacía tres años, con un paso un paso firme y regular hacía abajo. El euro se hundia paulatina y silenciosamente en las arcas de los ricachones y en los gráficos de la prensa hasta que llego a nuestras manos, que es cuando a empezó a caer de verdad. Si bien es cierto que estamos exagerando, ya que la moneda europea empezó a trepar y a trepar, hacia el infinito y más allá, gracias en parte al uso de esta moneda por parte de la OPEP, por la inestable situación económico-laboral de Estados Unidos y vaya usted a saber por qué otros factores chungos.
Quizás estos detalles de alzas y caidas del valor de la moneda respecto a otras tenga algo que ver en un terminio a medio-largo plazo; pero a pie de calle fue otro fenómeno el que todos nosotros notamos: el conocido como ‘redondeo pakistaní’. Esta denominación, de caracter humorístico, proviene del hecho diferencial que marcó el aumento cuasi-mágico del precio de los Döner-Kebabs, que pasaron de la noche a la mañana de valer trescientas (300) pesetas a tres ( 3) eurazos. Ustedes pensarán que la gente se quejaría de dicha actitud, pero a ver si tienen pelotas a reclamarle el euro con veinte al turco del shawarma…
Quizás fue esta impunidad la que animó a los comercios cercanos a los establecimientos de carne en barra a adoptar el redondeo pakistaní como propio; siendo los pioneros los ínclitos porpietarios de cafeterías, ¿o ustedes hubiesen pagado antes un café solo pelotero cientostenta (170) pelas sin pestañear? Diez (10) céntimos más si lo quieren con hielo. Y ahí les planteamos otra hipótesis de estas tontorronas: ¿si el cubata se pide sin hielo le cobran a uno diez (10) céntimos menos? Pues no.
– Cómo suben los precios, hay qué ver como está todo… – le dijo la carpa al sapo.
- Sí – croó el batracio -. Un chicle te cuesta por lo bajo cinco céntimos.
- No sabía que te gustasen los chicles.
- Era sólo un ejemplo ilustrativo… ¿no hace mucho calor?
- Claro, como vas a comer chicles si no tienes dientes, ja ja – rió la carpa.
- Oye, voy a refrescarme un rato – y el verrugoso animal se zambulló en el somero estanque que se había formado con la última crecida del Rin.
La carpa, algo contrariada por su repentina soledad, giró y nadó unos minutos por la charca, devorando de un bocado algún insecto extraviado por allí, tanteando el irregular suelo por allá, entretenida en sus quehaceres de pez de tamaño medio. Y durante este paseo, sumergida en sus pensamientos, inmersa en sus divagaciones, convino consigo misma que los sapos llevaban una semanita que estaban todos imbéciles. Fue entonces cuando se encontró de nuevo con el sapo, que estaba reposando sobre un canto rodado con la mirada más desorbitada de lo habitual, desencajado.
- Sapo, joder, qué asco das… más que de costumbre, quiero decir – bromeó la carpa. El sapo sólo otorgo su silencio como respuesta, desencajó la mandíbula un poco más, se hinchó y ¡POP! explotó en un violento caos de vísceras y sangre.
Pasada la vorágine explosiva, el pez se limpió un trozo de intestino de la aleta dorsal – ¡Esto es lo que te quería decir, coño! Es que lleváis una semana los sapos que… – y nadó unos metros más allá. Unos segundos después se olvidó de todo.
Un hombre flaco, de fino traje italiano, cabellos grises peinados hacia atrás que contrastaban con una cara limpia de arrugas, miraba la escena concentrado hasta que el sapo empezó a hincharse, a hincharse como un exfutbolista argentino y estalló con el repentino petardazo.
- Agh… qué desagradable – sacó un estuche del bolsillo de la chaqueta y de él unas amplias gafas de sol.
Otra figura, su hasta entonces oculto interlocutor, se levantó y abandonó la sombra del gran pino. – Mira cómo te ha puesto el pantalón – le dijo burlón – otra vez a la tintorería – sacó un bolígrafo y un bloc de notas en el que empezó a garabatear datos.
- Cuando me licencié en Miskatonic en Economía Psíquica nunca imaginé que fuese a gastarme un dineral en limpiar tripas de sapo de mi traje- y sacudió enfadado los restos de vísceras, manchandose los zapatos y exasperándole aún más.
- ¡No te digo! Yo tampoco pensé nunca que acabariamos proyectando la angustia inflacionista del euro sobre batracios.




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Comentario de Jake — 3 Mayo 2005 a las 22:33
Que historia más bonita!
eso explica entonces por qué el euro sube y baja,no? las ranas son el equilibrio de la economía!
Comentario de Jake — 3 Mayo 2005 a las 22:35
jo, he sido el primero?
X(
Comentario de EXO — 3 Mayo 2005 a las 22:44
ME RECUERDA A UN CUENTO DE OSCAR WILDE
Comentario de Sindria — 4 Mayo 2005 a las 0:24
y yo pensando que era por culpa de la burbuja inmueble !
necesito comprarme esto :
http://www.pixelgirlshop.com/gallery.php?id=25
yo lo llamo , la cosa extranya de 34 ecus.
si se pone 3′5 € por cabeza entre diez personas nos lo podemos sortear !
O turnarlnoslo , ( una noche por persona )
Comentario de Amanda — 4 Mayo 2005 a las 0:28
Ja ja ja ! Es maravilloso. Yo me apunto, cuente con mis tres con cincuenta (3.50) :rabbit:
Comentario de Adrian — 4 Mayo 2005 a las 0:52
No he podido leer la noticia porque se me ha abierto un pop-up de Toyota sobre ella que además no anunciaba nada.
Por cierto, que lo de los “establecimientos de carne en barra”… No me diga que tienen ustedes Felatoriums en BCN. Jo, otra gran idea que me pisan por mi falta de iniciativa.
Comentario de D. Julito — 4 Mayo 2005 a las 8:58
Qué bonita parábola! Es como El viento en los sauces mezclado con el Expansión. O aquellos libros horrorosos que recomendaban en según qué empresas como Quién se ha llevado mi queso (o se lo ha comido, o no sé qué…). Miren, miren como se hincha mi esmaili y se pone rojito, como para explotar… ;(
Comentario de Zeros Metallium — 4 Mayo 2005 a las 12:04
Sr. Socunasindria, parece una vaca deforme (diseñada por Mariscal), con fiebre amarilla. Que miedo. 8-|
D.Julito, yo creo que se debe a la expansión del universo. El universo se expande. Lo mismo debe pasar con los batracios.
Comentario de Alehuelva — 4 Mayo 2005 a las 12:12
Me han llegado sus chapitas, muchas gracias :*
Comentario de Amanda — 4 Mayo 2005 a las 12:53
¡Viva!
)
Comentario de Casimiro — 4 Mayo 2005 a las 13:05
Correos vive!
Comentario de Lacoste — 4 Mayo 2005 a las 19:07
Cuando yo asistí a la Miskatonic -Go ‘Pods!- no se cursaban estudios en economía psiquica, aunque recuerdo que en el Herbert West Memorial había un matemático no ecludiano con ideas frescas -liberales, decía él- para reanimar la economía. Por las malas.
Creo que el actual ministro es discipulo suyo, porque la economía se alza de nuevo, pero es maligna y huele mal.
Comentario de eme — 4 Mayo 2005 a las 20:05
Al principio del euro no se sabia de que color son los billetes de 500, pero es que ahora solo circulan los de 5, 10, 20, y 50, los de 100, 200, y 500 los tendran los del traje italiano.Atener en cuenta que el fondo del blog es del mismo color que los billetes de 500 euros, no se, no se… Si tienen ocasion de leer mis relatos, escriban,escriban, joder se me ha caido un euro
Comentario de pilgra — 4 Mayo 2005 a las 21:04
Cuando con un billete pagas mas (+) del sueldo minimo interprofesional…es que algo no va bien
Comentario de Zeros Metallium — 4 Mayo 2005 a las 22:08
Cuanta verdad. Es una auténtica perla de sabiduría.
)
Comentario de Amigo Gagarin — 5 Mayo 2005 a las 16:54
Que no! No es la inflación… son los cuervos, leches!
http://es.news.yahoo.com/050424/159/40xjh.html
Comentario de Zeros Metallium — 5 Mayo 2005 a las 17:31
Gracias Amigo Gagarin. Esta noche podré dormir más tranquilo. Creo.
Comentario de David — 5 Mayo 2005 a las 18:04
Un infinito amor caleidoscópico me ha atraído hasta aquí de repente.
Hola
).
Comentario de Sindria — 5 Mayo 2005 a las 20:17
los cuervos son tapadera !
o no ?
los capitalistas son cuervos !
el miedo a los cuervos es el miedo a los capitalistas !
:a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ: :a-christ:
Comentario de yeseny — 21 Septiembre 2006 a las 21:24
que cosas no
Comentario de guille — 24 Septiembre 2006 a las 3:32
http://www.chick.com/es/reading/tracts/0520/0520_01.asp
Comentario de Casimiro — 25 Septiembre 2006 a las 12:43
Jo, que bonitas son las historietas del Chick… yo una vez que andaba buscando fotos de chavalas ligeritas de ropa entré allí una vez por error y me encantó. Es que la URL esa puede dar pie a errores, ¿no? %)