Hola, alumnos y alumnas, todos los indicios astronómicos apuntan a que el universo se expande a una velocidad absurda e inimaginable. Vivimos en un espacio creciente en el que el caos lo gobierna todo, aunque éste sea un término “delicado” que a menudo se asocia a la ligera con el tema que les traemos hoy bajo el brazo. No se nos asusten cuando les digamos que hoy toca tema pseudo-científico, ya que bien conocido es nuestro espíritu de Enseñar Deleitando.
La Entropía es la Flecha del Tiempo
¿Qué es la entropía?, preguntamos retóricamente con una ceja arqueada y mirada semi-estrábica. Un concepto delicado, difuso, profundo que surge de la segunda ley de la termodinámica. Demasiadas veces se blande por su sonoridad y por aparentar bizarrez como sinónimo de caos o como el causante de grandes desastres a nivel cosmológico, Nexus 6 dixit. Nosotros intentaremos pintarles un retrato a borcha gorda de nuestra amiga, pero sólo para demostrarles de una forma clara y concisa que lo que se dijo aquí, en esta casa, el otro día tiene una base científica. E intentaremos ponder ejemplos a cada dos (2) frases.
La entropía es una magnitud física que está relacionado con la probabilidad de que exista un determinado estado de un sistema. Los sistemas, con el tiempo, evolucionan inevitablemente a estados entrópicos mayores, ya que éstos son más probables. Ejemplo 1: Un avión vuela por el aire, en lo que representa un desafío a todas luces de la ley de la gravedad; para compensar la entropía baja que esto implica el avión está quemando hidrocarburos a toda mecha (en reacción muy entrópica) y al final, por huevos, volverá al estado de entropía alta que es el suelo.
Los sistemas tienden al equilibrio; es lógico pensar, pues, que un estado en equilibrio tiene un alto grado de entropía y de probabilidad de existir. El universo, como sistema gigante que es, también evoluciona hacia el equilibrio. Ejemplo 2: de aquí a cien (100) años, todos calvos; un equilibrio sin vuelta atrás.
Un efecto de la entropía muy recurrente en el campo de la ciencia ficción (The Last Question, Asimov; p. ej.) es el producido por la disipación de la energía que implica cualquier evolución entrópica de un sistema. ¿Qué quiere decir esto? Que la entropía es también una medida de la energía que no se aprovecha cuando se hace un trabajo. Ejemplo 3: los muelles de la cama chirrían cuando se folla, una pelota de baloncesto deja de botar, una bombilla de tungsteno que da más calor que luz o la imposibilidad de construir una máquina de movimiento perpétuo son consecuencia directa de la energía disipada. Toda esta energía va de cabeza a aumentar la entropía del universo, que aumentará y aumentará hasta que llegue un día en que toda la energía y materia del universo esté en equilibrio y no será posible ningún proceso físico: la célebre muerte térmica del universo.
El Principio de Boltzmann
A finales del siglo diecinueve (s. XIX) el físico austriaco Ludwig Eduard Boltzmann, tras una vida de esfuerzo y dedicación a la mecánica estadística, llegó a postular que la entropía de un gas era proporcional al número de estados energéticos posibles del mismo. Es decir, que un gas evolucionaba para llegar a un equilibrio en el que el número de posibilidades configuracionales era máximo. Por decirlo de alguna manera. Esta genialidad, que revolucionó la física a partir del siglo veinte (s. XX) fue rechazada y descalificada sin compasión por todos sus compañeros contemporáneos. Ludwig Eduard Boltzmann se suicidó en 1906 avergonzado por las burlas.
Resumen: si las opciones de las moleculillas del gas son más amplias, su entropía será mayor. Si no han entendido este párrafo tampoco importa, sigan leyendo y ya verán qué tonterida.
Un gay no es un gas, pero…
Muy bien, nosotros nos quedaremos con el concepto que nos apecete, así que descontextualizamos la ecuación del físico muerto para aplicarla también a seres humanos. Rigurosamente, no sería directamente aplicable, pero eso sí, está estrechamente relacionado.
Asumimos pues, que el estado entrópico de una comunidad humana (que en este estudio teórico llamaremos España) sean las posibildades de emparejamiento de sus individuos. Al fin y al cabo, el ser humano es gregario, y el amor y el emparejamiento representan gran parte del esfuerzo diarío que dedica una persona a lo largo de su vida. Si se considera como ordenado y correcto (nótese las cursivas que indican que lo decimos con la boquita pequeña) el concepto católico de hombre-mujer como estándar de pareja, vemos que al introducir como factor la posibilidad del emparejamiento homosexual, los estados maritales posibles para una sola persona prácticamente se duplican.


Si damos un paso más allá en nuestro análisis y echamos mano de las reglas de la combinatoria, veremos que para un número mayor de parejas formadas, las posibilidades existentes en un mundo libertino y agnóstico aumentan a un ritmo endiablado y exponencial comparados con el matrimonio hetero.
Como hemos visto antes, según el principio de Boltzmann-Amanden-Kasimiro las comunidades con mayor disponibilidad de opciones personales para sus individuos son aquellas más entrópicas. Es por esto que podemos asegurar que la existencia de la homosexualidad y su legitimización son señales inequívocas e irrevocables que nos acercamos al estado de equilibrio supremo, al de máxima entropía que representa la muerte térmica de España y por extensión del universo. ¡A follar que el mundo se acaba!
Conclusiones
Finalmente, lo que nosotros queremos hoy postular es que: la ley de matrimonios homosexuales del PSOE está acelerando el fin entrópico del universo y la llegada del apocalipsis, como bien denuncia el Cardenal Rouco Varela.
También esperamos que les haya gustado este articulín… pueden dejar su opinión si pinchan el enlace que pone “comentarios”. Gracias… se ha entendido todo, ¿no?
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