¡Hola, niñas y niños! Pues sí, nos hemos dado un descanso vacacional; aunque realmente no hemos estado vagueando como ustedes se imaginan, sino más bien maquinando para la hora de nuestro retorno. Y aquí estamos, amigos y amigas, hemos vuelto como hacen los grandes, como haría esa amistad plasta que les proyecta las ochenta y siete (87) diapos de su Viaje Halcón (Pack Económico) Playa Bávaro mientras le sirve unos cacahuetes y unos ganchitos del LIDL; sin ni siquiera haber tenido tiempo de quitarse la delatora pulserita del “todo incluido” de su hotel pseudo-caribeño.
Como pueden pensar, lo de los aperitivos de saldo lo tenemos dificilillo, pero no nos ahorraremos los comentarios graciosillos. Así que siéntense y vean esta arbitraria selección de fotografías absurdas.
¡Pinchen en los recuadros para ver un mundo de luz y amor!
Aquí tienen la entrada del al puerto de Ibiza, llegamos en avión (como los buenos burgueses) pero no queriamos dejar de enseñarles esta representativa estampa. En primer plano tienen ustedes la zona más deprimida de Ibiza, el barrio de los gitanos con su playa de gitanos. Al fondo, el puerto deportivo, el Divino y el Pachá, ¡oig! Un bonito ejemplo de los contrastes que encierra la Isla Blanca.
Llegamos a Guarida Godzilla y allí esperaba uno de los seres más feroces de todo el hemisferio occidental, la mascota oficial de esta página: Pus. Una perra con trastornos alimenticios graves, esquizofrenia y embarazos psicológicos de renos. Adoramos a este ser por su demencia y porque se come los papeles de las madalenas.
Nosotros sabemos que la locura del reciclaje se ha apoderado de la Generación Forum, pero es que hay cosas intolerables oigan. Eso que ven ahí es un orinal, sí. Tiene forma de orinal, precio de orinal y lo utiliza un niño para cagar. Y en la etiqueta pone claramente “Cocina Ecológica”, ¡mundial!.
Esto es Ibiza, señores, y por lo tanto los famosetes de tres al cuarto (3 al 1/4) dejan su huella por todas partes. Y por supuesto no iba a ser menos el rubio más alegre de la fiesta ibicenca, que (con grandes aspiraciones) ha abierto una cadena de establecimientos de distribución de merchandising ególatra. Ahí tienen a Amanda esperando que abran para comprar material.
Lo que les íbamos diciendo. Nada más acercarnos al puerto de Ibiza, Meca de peregrinaje del Glamour Patrio y disco-fashions en general, nos encontramos con el Famoso Niño Lobo Mexicano a punto de lamerle la oreja a un David Beckham reconvertido en flyer. ¡Cuanto vicio! Más tarde esa misma noche tuvimos la suerte de ver nada más y nada menos que a Marc Ostarcevic tripón y a Marlene Moureau pintada como una puerta.
Ante tanta impostación de modernismo e italo-lentejuela caduca decidimos acabar la noche revolcándonos por el polvo de algún parque, azuzados por el ánimo festivo de resinas exóticas. Para ello escogimos el Parque de los Yonquis por excelencia, bellísimo, con PipiCan y a 30 (treinta) segundos del centro. Algún día debería hacerse en Ibiza un homenaje a esa figura mítica del folklore contemporáneo que es el toxicomano en vena. Por si no lo sabían, ésta es la ciudad (ejem…) con más heroinómanos por habitante del mundo.
Ahí tienen a Casimiro preparándose para una jornada de playa, haciendo bueno aquel dicho maternal de “los calzoncillos de hoy son como bañadores”. ¡Y ustedes se avergonzaban y/o se reian de tal aseveración! ¡Ah! Y no hace falta que busquen la Biblia entre los libros de la estantería porque justamente está siendo tapada por la pierna derecha, ¡cachis!
Aquí un trocito de la playa que visitábamos asiduamente. Lejos de quedarnos con el lado más bucólico, queriamos enseñarles la basura, en este caso no-humana, que abunda en las costas ibicencas (y costas en general). Es bellísima la forma en la que los elementos han erosionado esta lata y es impresionante la cantidad de cosas que se llegan a encontrar en la playa.
Otro mostro primigenio salido de los abismos del tiempo. Las lagartijas de la isla, con la excusa de que son especie endémica protegida, se han puesto a reproducirse como alimañas y se llegan a poner así de hermosas. No es de extrañar viendo la voracidad con la que saltan sobre los bocadillos de los turistas despistados. Muchas, como la de la foto, son de color turquesa, por lo que no entendemos por qué no las han convertido en icono gay de las lagartonas locales.
Lo que les ándabamos diciendo, más cosas tiradas en la playa. Un sitio raro para dormir el de este indigente, incómodo, húmedo y expuesto a un sol abrasador; y allí estaba todas las tardes, esperando que anocheciese para ir a pedir a los turistas en las terrazas del Puerto. El sombrero de Casimiro es, efectivamente, de Gazpacho Alvalle (la huerta en casa).
Aquí lo tienen, el Bodegón Moderno. Esta merienda de los campeones nos ayudó a reponer fuerzas para el encuentro Lametone-Satanasito que se avecinaba. Ni en vacaciones podemos dejar las patatas fritas de paquete, ya lo ven, pero el resto es comida de verdad. Al menos en teoría.
Habiendo matado el gusanillo, toca un buen merecido relax. Además de la estridencia cromática de la Game-Boy también pueden admirar las delicadas manos de pianista de Amanda y varios anillos de su ingente e inabarcable colección de bisutería de plástico. ¡Hazte con todos!
Bajamos hasta los avernos para encontrarnos con Satanasito y Señora que, como ya les dijimos, son malísimos y asustan a los niños por las calles. También es verdad que son muchísimo más interesantes que la media de los humanos y unas bellísimas personas para con los animales y los motros. Hablamos de muchas cosas, del Papa, de los pastilleros, de prostitutas inglesas, de música, de Vico y, sí, de ustedes también. Comimos tortilla, paseamos por un cementerio y vimos la teletienda. ¡Fue todo tan hermoso!
Ante la disyuntiva “¿super-glamour-chillout o ultra-caspa-tocotó?”, don Satansito eligió la segunda; así que nos encaminamos a la pequeñísima Bodega los Gatos. Al entrar nos recibe don Pepe, dependiente de video-club durante el día y tabernero de noche; preside la barra una ristra de ajos y un bote de banderillas, de una pared cuelga un descomunal cuadro de gatos jugando al póker y la tele indefectiblemente retrasmite la peor opción de cada noche. El precio de la bebida en este local fluctúa misteriosamente en función del estado etílico del camarero, habiéndose llegado a pagar una mediana a ochenta (80) céntimos.
Les mostramos en esta instantánea uno de los enclaves más descontextualizados de la Europa de los veinticinco (25). La Virgen de las Nieves, paradójica Patrona de Ibiza, disfruta ahora de un lugar preferente en La Calle de la Virgen, Templo Gay y centro mundial de reunión de homosetsuales cachondos (que ya es decir). En el momento de la fotografía, algún lugareño había tenido a bien hacer una ofrenda de flores a la Imagen, ¡en una jarra de cerveza! No podría haber estado más acertado el hombre…
¿Intrusismo o reciclaje? Nosotros ya sospechábamos que Sanitas venía utilizando miembros de cadávares como “piezas originales”. Pero esto ya es demasiado, oiga, que financian una empresa tan fea como es la del tabaco para obtener beneficios a largo plazo. Negocios Circulares es el futuro.
Tiempo ha, a eso de finales de junio, Amanda decidió comprarse unas chanclas surferas de baratillo para reventarlas en verano. En un puesto del Mercat de Sant Antoni encontró unas de desconocida marca italo-disco, Gioseppo, por el módico precio de ocho (8) ecus. Un par de meses después llegamos a Ibiza y no dejábamos de ver carteles como ése que pueden ver en la imagen; el calzado Gioseppo no baja ahora de los veinte (20) eurodólares. ¿Visionarios de la moda? ¿Gurús de la pasarela? ¿Empanadillas de carne? Sí, todo eso y mucho más: Gioseppo Beachwear, para Los que pueden.
Tuvimos muchas jornadas de relax playero en la Isla del Amor. Amanda, que desafía a la muerte como quien se toma un carajillo, se puso a tomar el sol bajo este risco arcilloso. Los modernillos new-age, esos que recurren constantemente a la espiritualidad vacua y que te recomiendan los libros de Coelho y Bucay, dicen que estas tierras rojas ibicencas les llenan de vitalidad y les refrescan la piel. Probablemente, la película de “Lucía y el sexo” fue la llamada definitiva para probar esta experiencía mística, así que siempre se puede ver a uno o dos (1 ó 2) embadurnados en arcillas arrancadas de la pared. Cada año muere uno (1) aplastado por los desprendimientos. El refranero español, siempre tan socorrido, ya nos dice “para presumir hay que sufrir”.
Este no es uno de los modernos de los que les hablabamos hace un momento, es de otro tipo, él es Mestre Me; que mientras contiene la respiración contempla como bordea la costa un velerito de nueve (9) metros con bandera pirata. Es muy-mucho-extremadamente-cool izar la bandera negra en el barco de papá y salir con los friends a navegar para la puesta de sol. Y es que la pirateria ya no es lo que era antes, pero sigue siendo un delito por el cual le retiran a uno la Licencia de Navegación.
En la playa había un gordo que nos miraba mal y por eso ha quedado retratado ¡Sonrie, majo, que sales en internet!. Le acompañaban una troupe de jóvenes tocadores de bongos (y por extensión de huevos) de esos que mendigan en plazas junto a sus perros y que, pensábamos, vivían en la indigencia. Cual fue nuestra sorpresa al contemplar los ciclópeos implantes de silicona de ellas y el Audi con el que abandonaban la playa. Así que ya saben, no les de dinero a estos mendigos, que se lo gastan en colágeno y en cuidarse las rastas.
Esa es Amanda, probablemente calzando sus Gioseppo’s y su bikini rosa lametoniense. Y es que Lametones sigue en sus trece (13) sin sucumbir a la absurda moda verde-amarilla importada de la selección brasileña de furgol. Casimiro siempre va en pelotas, y como la web la leen muchos niños no podemos colgar su foto. Si la quieren nos escriben un mail.
Esto es un testigo muy gráfico de lo que sucede si ustedes chutan una piedra. Don Ramonet, amigo nuestro y asiduo de esta página, tuvo a bien mostrarnos el resultado y dejar que hurgásemos con una ramita en la herida sangrante. Moraleja: no jueguen a palas, ¡coño ya!
Y aquí llega el fin de esta crónica, con esta bella y poética estampa contemplada por los Lamedores con su visión rosa de la vida. Esperamos no haberles aburrido terriblemente con nuestras andanzas personales. Prometemos no hacerlo muy a menudo.
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